2026-04-20

Mercados

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvieron a disparar el precio del petróleo

El Brent saltó cerca de 5% y volvió a acercarse a los USD 95 por barril en medio del temor a una escalada entre Washington y Teherán. El foco del mercado volvió a posarse sobre el Estrecho de Ormuz.

El precio internacional del petróleo volvió a subir con fuerza este lunes y reabrió una señal de alarma en los mercados globales. El barril de Brent, referencia para Europa, avanzó cerca de 5% y se ubicó en torno a los USD 95, impulsado por el deterioro del clima entre Estados Unidos e Irán y por el temor a nuevas interrupciones en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

La reacción se produjo después de que crecieran las dudas sobre la continuidad del frágil cese del fuego entre ambos países. Reuters informó que la tensión recrudeció tras la incautación por parte de Estados Unidos de un buque con carga iraní, un movimiento que fue seguido por amenazas de represalia de Teherán y por el retiro iraní de nuevas negociaciones.

El punto más delicado volvió a ser el Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio mundial de crudo. Según Reuters, la circulación marítima en la zona quedó prácticamente paralizada en comparación con jornadas previas, lo que alimentó la percepción de que cualquier nueva escalada podría afectar la oferta global y tensionar todavía más los precios de la energía.

La suba del Brent se dio, además, después de un movimiento opuesto muy reciente. El viernes pasado, el mercado había celebrado una aparente distensión luego de que Irán declarara abierto el paso comercial por Ormuz, lo que llevó a una caída cercana al 9% en el precio del crudo. Esa brusca reversión dejó en evidencia hasta qué punto el valor del petróleo quedó atado a la evolución del conflicto.

En ese contexto, el impacto ya empezó a sentirse más allá del mercado energético. Reuters reportó que el nuevo repunte del petróleo reavivó preocupaciones por inflación y presión sobre los activos financieros, en especial en Asia, donde los inversores siguieron con atención el encarecimiento del crudo y sus posibles efectos sobre costos, comercio y crecimiento.

Por ahora, la atención del mercado seguirá concentrada en dos variables: la evolución del vínculo entre Washington y Teherán y el nivel de actividad en el Estrecho de Ormuz. En un escenario todavía inestable, cada gesto diplomático o militar puede mover con violencia el tablero energético global y devolver al petróleo al centro de la preocupación económica internacional.

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