2026-09-24

Salud

El cáncer de tiroides afecta casi tres veces más a las mujeres y puede no dar síntomas

Cada 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Tiroides. La enfermedad puede avanzar inicialmente sin señales evidentes y aparece con mucha mayor frecuencia en mujeres. Un bulto en el cuello, cambios en la voz o dificultad para tragar justifican una consulta médica.

Cada 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Tiroides, una fecha destinada a generar conciencia sobre una enfermedad que muchas veces puede desarrollarse sin síntomas durante sus primeras etapas.

El cáncer se origina en las células de la glándula tiroides, ubicada en la parte anterior del cuello y encargada de producir hormonas relacionadas con funciones como el metabolismo, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal.

Uno de los datos que más llama la atención es su marcada diferencia según el sexo: el cáncer de tiroides se diagnostica casi tres veces más en mujeres que en hombres.

Por qué es más frecuente en mujeres

La explicación todavía no está completamente definida.

Distintos estudios investigan el posible papel de las hormonas sexuales, especialmente los estrógenos, sobre el tejido tiroideo. Sin embargo, la American Cancer Society señala que las razones de esa diferencia continúan sin estar del todo claras.

Por eso, no existe actualmente una única causa que permita explicar por qué la enfermedad aparece con mayor frecuencia en mujeres.

También influyen otros factores de riesgo conocidos, entre ellos la exposición a altas dosis de radiación, especialmente durante la infancia, antecedentes familiares de cáncer tiroideo y determinados síndromes genéticos hereditarios.

Tener un nódulo no significa tener cáncer

Los nódulos tiroideos son frecuentes y la mayoría no son malignos.

Su presencia, por lo tanto, no equivale automáticamente a un diagnóstico de cáncer ni significa que inevitablemente evolucionarán hacia una enfermedad oncológica.

El cáncer se desarrolla cuando determinadas células de la tiroides acumulan cambios en su ADN que alteran su crecimiento y multiplicación. La mayoría de esos cambios se adquieren durante la vida y no necesariamente son heredados.

Entre los distintos tipos, el carcinoma papilar es el más frecuente y suele presentar una evolución favorable. Existen también formas foliculares, medulares y otras variantes menos comunes y potencialmente más agresivas.

Las señales que pueden aparecer

Uno de los problemas es que el cáncer de tiroides puede no provocar síntomas durante sus primeras etapas.

Cuando el tumor aumenta de tamaño, algunas de las señales que pueden aparecer son:

  • Un bulto o nódulo palpable en el cuello.
  • Ronquera o cambios persistentes en la voz.
  • Dificultad para tragar.
  • Sensación de presión en el cuello.
  • Ganglios inflamados.
  • Dolor persistente en el cuello o la garganta.

La aparición de alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista un cáncer, pero sí constituye un motivo para realizar una consulta profesional.

Cómo se estudia un nódulo

La evaluación comienza habitualmente con el examen clínico y puede continuar con una ecografía de tiroides, que permite observar las características del nódulo.

Según su tamaño, aspecto y antecedentes del paciente, el especialista puede indicar una punción aspirativa con aguja fina para analizar las células y determinar si existen características sospechosas.

No todos los nódulos necesitan una biopsia ni todos los cánceres de tiroides requieren el mismo tratamiento. Incluso las recomendaciones más recientes avanzan hacia estrategias menos agresivas en determinados tumores pequeños y de bajo riesgo, siempre bajo seguimiento especializado.

La Federación Argentina de Sociedades de Endocrinología advierte, además, sobre el riesgo de la sobredetección de tumores muy pequeños, cuya identificación aumentó con el uso extendido de estudios por imágenes.

El mensaje central de esta jornada, por eso, no pasa por generar alarma ante cualquier nódulo, sino por prestar atención a los cambios persistentes, consultar ante síntomas y realizar una evaluación adecuada cuando exista una alteración en la tiroides. La detección correcta permite definir qué pacientes necesitan tratamiento y cuáles pueden ser controlados sin intervenciones innecesarias.

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