Economía
Milei negó una recesión y defendió su programa pese a la caída de la actividad
El presidente Javier Milei negó que la economía argentina haya entrado en recesión y defendió el programa económico de su Gobierno frente a las señales de enfriamiento que mostraron los últimos indicadores oficiales.
“No hay recesión. Hay una desaceleración del ritmo de expansión”, sostuvo durante una entrevista emitida este domingo por LN+, en la que atribuyó parte de la caída de determinados sectores a los cambios estructurales que impulsa su administración.
El mandatario planteó que la apertura económica y la eliminación de protecciones generan una redistribución de la actividad entre sectores. Según su interpretación, mientras algunas actividades pierden participación, otras comienzan a crecer con mayor productividad.
Los números oficiales, sin embargo, muestran un escenario de menor dinamismo.
El Producto Interno Bruto cayó 0,6% en términos desestacionalizados durante el segundo trimestre de 2026 frente al trimestre anterior, aunque se mantuvo 2% por encima del mismo período de 2025.
A eso se sumó el último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica: en julio registró una caída de 2,9% mensual y de 1,4% interanual. La tendencia-ciclo, en cambio, avanzó 0,2%.
Esos registros muestran una contracción reciente, aunque todavía no alcanzan por sí solos para confirmar una recesión técnica basada en dos trimestres consecutivos de caída del PIB.
J.P. Morgan, por su parte, redujo recientemente su estimación de crecimiento argentino para 2026 de 2,7% a 1,5% y proyectó una contracción para el tercer trimestre. Se trata de una previsión privada y no de un dato ya registrado por la economía.
La discusión por el consumo
Milei también aseguró que el consumo se encuentra en niveles históricamente elevados y sostuvo que una parte de la discusión se explica porque cambiaron los canales utilizados por los argentinos para comprar, con una mayor participación del comercio electrónico.
Los datos admiten una lectura más compleja.
Medido sin desestacionalizar, el consumo privado del segundo trimestre alcanzó el mayor nivel para ese período de la serie iniciada en 2004, con una mejora interanual de aproximadamente 0,4%. Sin embargo, en términos desestacionalizados cayó 2,4% frente al primer trimestre, cuando había alcanzado su máximo reciente.
Otros indicadores de consumo también exhiben retrocesos. Las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y acumularon una baja de 2,7% durante los primeros siete meses del año.
Qué pasa con el empleo
Otro de los puntos defendidos por el Presidente fue el mercado laboral.
Milei afirmó que durante su administración se generaron más de 500.000 puestos de trabajo y elevó la cifra a unos 600.000 si se considera, según su cálculo, la reducción del empleo público.
Ese número utiliza una medición amplia del total de puestos de trabajo de la economía y no equivale a 500.000 nuevos empleos privados registrados.
La Casa Rosada fundamentó esa cifra comparando los 22,9 millones de puestos estimados para el primer trimestre de 2026 con el mismo período de 2023, una metodología que incluye empleo registrado, informal y otras modalidades laborales.
En el segmento formal, los últimos registros muestran otro comportamiento. En junio había 12,757 millones de trabajadores registrados, con una baja mensual del 0,1%, mientras que los asalariados privados registrados sumaban 6,09 millones y también retrocedían 0,1%.
La tasa de desocupación, en tanto, llegó al 7,9% durante el segundo trimestre de 2026.
La discusión por el dólar
Milei también apuntó contra quienes reclaman un tipo de cambio más alto.
“Son unos cobardes”, afirmó, y argumentó que pedir una devaluación implica buscar una reducción del salario medido en dólares y, por lo tanto, un deterioro del poder adquisitivo.
El Presidente volvió así a rechazar modificaciones sustanciales en el esquema cambiario y defendió la continuidad del programa pese a las señales de dolarización de carteras y al deterioro reciente de los bonos argentinos.
El riesgo país cerró el viernes en 609 puntos básicos, después de diez jornadas consecutivas de suba y tras haber acumulado un incremento superior al 50% desde los mínimos de julio. El movimiento estuvo asociado tanto al escenario financiero internacional como a factores domésticos, entre ellos las reservas, las necesidades de financiamiento y la incertidumbre política hacia 2027.
Milei aseguró que el Gobierno tiene cubiertas sus necesidades financieras hasta fines del próximo año y descartó la posibilidad de un default durante su mandato. Para sostener esa posición volvió a mencionar una capacidad financiera que calcula en unos US$75.000 millones, sumando compras de dólares, swaps con Estados Unidos y China y posiciones en futuros.
Esos componentes, sin embargo, responden a instrumentos diferentes y no constituyen en su totalidad reservas líquidas de libre disponibilidad.
La discusión económica entra así en una nueva etapa. El Gobierno sostiene que el país atraviesa una desaceleración dentro de un proceso de transformación, mientras los últimos indicadores muestran una pérdida concreta de velocidad y abren el interrogante sobre cómo cerrará el tercer trimestre. La próxima medición del PIB será la que permita dimensionar con mayor precisión si la caída reciente fue transitoria o se convirtió en una contracción más prolongada.