Estados Unidos
Victoria demócrata en las elecciones de medio término: le arrebataron el Congreso a Trump
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron un resultado contundente: los demócratas recuperaron el control de las dos cámaras del Congreso y propinaron una dura derrota al Partido Republicano, que perdió bancas incluso en algunos de sus bastiones históricos. El resultado representa un fuerte revés para el presidente Donald Trump y modifica el equilibrio de poder en Washington durante los últimos dos años de su mandato.
En una jornada que superó las previsiones de buena parte de los analistas, los demócratas consiguieron al menos siete bancas adicionales en el Senado y más de una docena en la Cámara de Representantes. De acuerdo con los primeros resultados, alcanzaron una mayoría de al menos 54 senadores contra 44 republicanos, mientras que en la Cámara baja la ventaja también quedó de su lado.
La magnitud del resultado se reflejó especialmente en estados que habían respaldado a Trump en las elecciones presidenciales de 2024. Los demócratas ganaron contiendas senatoriales en Iowa, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Ohio y Texas, donde lograron revertir tendencias electorales que durante décadas habían favorecido a los republicanos.
Uno de los resultados más simbólicos ocurrió en Texas, donde James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y consiguió para los demócratas una banca en el Senado que no obtenían desde hacía 38 años. En Kansas, Adam Hamilton también hizo historia al convertirse en el primer senador demócrata electo por ese estado desde 1932.
La derrota republicana también alcanzó a gobernaciones. Los demócratas lograron imponerse en Texas, Georgia, Iowa y Ohio, entre otros estados, y quedaron encaminados a controlar la mayoría de las gobernaciones del país por primera vez en 16 años.
Un voto de castigo a Trump
El resultado fue interpretado como una señal de descontento con la gestión de Trump. Durante la campaña, el propio presidente había pedido a los votantes que tomaran las elecciones como una evaluación de su gobierno. Finalmente, los resultados reflejaron un fuerte retroceso para sus candidatos y para el oficialismo.
Entre las principales preocupaciones expresadas por los votantes aparecieron el costo de vida, la inflación, la situación económica y la guerra con Irán. Según encuestas a boca de urna citadas por Reuters, cerca de nueve de cada diez votantes consideraron que el costo de vida era un factor importante o decisivo al momento de elegir. Además, alrededor de tres cuartas partes manifestaron estar enojadas o insatisfechas con el rumbo del país.
La pérdida del Congreso tendrá consecuencias concretas para la segunda mitad del mandato presidencial. Con mayoría en ambas cámaras, los demócratas podrán bloquear iniciativas legislativas de Trump, frenar determinadas nominaciones y avanzar con investigaciones sobre las decisiones de su administración.
También tendrán mayor capacidad de supervisión sobre el Poder Ejecutivo, con acceso a herramientas parlamentarias como citaciones y audiencias de control. Desde el Partido Demócrata ya anticiparon que buscarán examinar distintas políticas del Gobierno, incluida la actuación de los organismos de seguridad migratoria y los vínculos económicos del entorno presidencial.
Una nueva etapa política en Estados Unidos
La jornada también dejó resultados históricos en las elecciones estatales. En Georgia, Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora en Estados Unidos. En Texas, Gina Hinojosa será la primera mujer latina en ocupar ese cargo, mientras que Florida eligió a Byron Donalds, el primer gobernador republicano afroamericano del país.
Para Trump, el resultado representa uno de los mayores reveses electorales de su trayectoria política. Aunque el presidente aseguró que está dispuesto a trabajar con los demócratas, la nueva composición del Congreso limitará su margen de acción y abrirá un escenario de mayor confrontación institucional.
La derrota republicana también anticipa una disputa interna por el futuro del partido y por el liderazgo de cara a las elecciones presidenciales de 2028. Con el Congreso en manos de la oposición, los últimos dos años de la presidencia de Trump estarán marcados por un equilibrio de poder muy diferente al que tuvo durante la primera mitad de su mandato.