2026-10-02

Salud

Los pequeños cambios que pueden ayudar a cuidar el corazón y prevenir riesgos

Una especialista destacó la importancia de sostener hábitos saludables para reducir factores de riesgo cardiovascular. Revisar las etiquetas, moderar el consumo de sodio y elegir alimentos frescos son algunas de las medidas recomendadas.

Cuidar la salud cardiovascular no necesariamente implica transformar la rutina de un día para el otro. Pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo pueden contribuir a reducir factores de riesgo y favorecer una vida más saludable.

Según las últimas Estadísticas Vitales de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), en 2024 las enfermedades del sistema circulatorio representaron el 27,9% de las defunciones registradas en Argentina.

La médica especialista en Cardiología Carolina Arriva destacó que la prevención puede comenzar con cambios progresivos y posibles de mantener en la vida cotidiana. Entre ellos, recomendó priorizar alimentos frescos y variados, con mayor presencia de frutas, verduras y legumbres, y moderar aquellos productos con alto contenido de sodio.

El sodio, más allá del salero

Uno de los puntos centrales está en prestar atención al consumo de sodio. No siempre proviene de la sal que se agrega al plato: también puede estar presente en panes, quesos, fiambres, embutidos, snacks, salsas, aderezos, comidas preparadas y productos congelados.

Por eso, revisar las etiquetas nutricionales puede convertirse en una herramienta sencilla para comparar productos y conocer cuánto sodio aporta cada alimento. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos consuman menos de 2.000 miligramos de sodio por día.

La reducción del sodio puede contribuir al control de la presión arterial, especialmente en personas con hipertensión. La Sociedad Argentina de Cardiología señala que disminuir su consumo puede reducir la presión arterial sistólica aproximadamente entre 2 y 8 mmHg.

También existen alternativas para mantener el sabor de las comidas sin depender tanto de la sal. Hierbas, especias, ajo y limón pueden incorporarse a las preparaciones y facilitar la adopción de cambios sostenibles.

La especialista remarcó que el objetivo no es eliminar por completo el sodio, ya que se trata de un nutriente esencial, sino evitar un consumo excesivo y sostenido. El cuidado cardiovascular, además, requiere contemplar el conjunto de la alimentación y la actividad física.

La elección del agua también puede formar parte de este cuidado. Como su composición mineral varía según el producto, revisar el aporte de sodio por litro permite tener en cuenta ese valor dentro del consumo total diario.

En definitiva, la prevención cardiovascular no depende de una única decisión. La incorporación progresiva de hábitos saludables y su continuidad en el tiempo son parte de una estrategia para cuidar el corazón y reducir factores de riesgo.

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