2026-10-05

Brasil

Quién es Flávio Bolsonaro, el hijo de Jair que quedó primero y enfrentará a Lula

El senador de 45 años obtuvo el 47,03% de los votos y superó por casi dos puntos al actual presidente. Heredero político de Jair Bolsonaro, buscará llegar al Palacio de Planalto en el balotaje del 25 de octubre.

Flávio Bolsonaro dio el golpe político de la primera vuelta presidencial en Brasil. El senador del Partido Liberal consiguió 56.104.268 votos, el 47,03% de los sufragios válidos, y terminó por delante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que alcanzó el 45,16%.

La diferencia fue estrecha —1,87 puntos porcentuales—, pero suficiente para dejar al hijo mayor de Jair Bolsonaro en una posición que las encuestas previas no anticipaban. Como ninguno superó el 50%, ambos volverán a enfrentarse en las urnas el 25 de octubre.

A sus 45 años, Flávio llega al balotaje con la misión de devolver al bolsonarismo al Palacio de Planalto cuatro años después de la derrota de su padre frente a Lula.

Abogado y nacido en Resende, en el estado de Río de Janeiro, comenzó su carrera política a los 21 años. Fue diputado estadual y desde 2019 ocupa una banca en el Senado. Para estas elecciones eligió como compañero de fórmula al diputado federal Alfredo Gaspar.

Su candidatura terminó de consolidarse después de que la situación judicial de Jair Bolsonaro cerrara la posibilidad de un nuevo intento presidencial. El expresidente cumple una condena de 27 años y tres meses por delitos vinculados con la trama para impedir la continuidad institucional después de las elecciones de 2022.

Flávio construyó su campaña como continuidad del movimiento político de su padre, aunque buscó exhibir un perfil menos confrontativo. Su programa de gobierno, de 76 páginas, propone una combinación de mano dura en seguridad, reducción del tamaño del Estado, privatizaciones, baja de impuestos y reformas institucionales.

En materia económica, plantea eliminar al menos diez ministerios, reducir cargos políticos y gastos administrativos, revisar el régimen fiscal y avanzar nuevamente con privatizaciones. También propone controlar el crecimiento de la deuda pública y disminuir la presión tributaria.

La seguridad ocupa otro de los ejes centrales. Su plan contempla construir nuevas cárceles federales de máxima seguridad, endurecer las penas contra organizaciones criminales, reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal y permitir sanciones especiales desde los 14 años para determinados delitos graves.

También pretende introducir cambios en el funcionamiento institucional, entre ellos limitar determinadas decisiones individuales de los ministros del Supremo Tribunal Federal y eliminar la posibilidad de reelección consecutiva para los cargos ejecutivos.

El apellido, sin embargo, también arrastra controversias. Flávio Bolsonaro está bajo investigación en una causa relacionada con el quebrado Banco Master, en la que se analizan presuntas operaciones de corrupción y lavado de dinero vinculadas al financiamiento de una película sobre la vida de su padre. El candidato negó haber cometido irregularidades. Hasta el momento no existe condena en su contra por ese expediente.

Su desempeño del domingo superó incluso las previsiones de las últimas encuestas, que ubicaban a Lula ligeramente por delante. El resultado también estuvo acompañado por un fuerte avance del Partido Liberal en el Congreso: el PL quedará con 28 de las 81 bancas del Senado a partir de 2027.

“Brasil quiere un cambio”, sostuvo Flávio tras conocerse los resultados. Lula, por su parte, reconoció que esperaba resolver la elección en primera vuelta y anunció el comienzo de “una nueva campaña” para las próximas tres semanas.

La elección quedó prácticamente polarizada. Entre Bolsonaro y Lula concentraron más del 92% de los votos válidos, mientras que el tercero, Augusto Cury, obtuvo apenas el 2,89%. Eso reduce el universo de sufragios disponibles para captar y convierte a la movilización de quienes se abstuvieron —más de 33 millones de personas— en una de las claves del balotaje.

Flávio Bolsonaro llega así al tramo decisivo con una ventaja estrecha pero políticamente significativa. Ya no compite solamente como el hijo y heredero de Jair Bolsonaro: por primera vez encabeza personalmente al espacio que busca desplazar a Lula y volver a conducir la mayor economía de América Latina.

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