FAUNA ARGENTINA
Día Internacional del Aguará Guazú: porqué está en peligro el gigante de los humedales
Cada 5 de octubre se conmemora el Día Internacional del Aguará Guazú, una fecha destinada a visibilizar la situación de uno de los animales más particulares de la fauna sudamericana. Con sus largas patas, cuerpo estilizado y una característica crin oscura, es el cánido más grande del continente y habita principalmente en pastizales, sabanas, bañados y humedales.
En Argentina, la especie está categorizada como vulnerable y enfrenta una combinación de amenazas que redujo y fragmentó los ambientes donde encuentra alimento, refugio y lugares para reproducirse. La expansión de las actividades agropecuarias y urbanas, junto con la construcción de caminos, fue modificando sus territorios naturales.
Dónde vive en Argentina
El Chrysocyon brachyurus, su nombre científico, tiene presencia registrada en distintas provincias del país, entre ellas Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero y Misiones.
Es una especie naturalmente poco abundante y de baja densidad poblacional. Esa característica hace que la pérdida de ejemplares tenga un impacto importante sobre las poblaciones que sobreviven en ambientes cada vez más fragmentados.
Las rutas se convirtieron en una amenaza
Los atropellamientos constituyen uno de los principales riesgos para estos animales. La fragmentación de su hábitat obliga a los ejemplares a atravesar rutas y caminos que interrumpen sus desplazamientos habituales.
Un dato refleja la magnitud del problema: en Santa Fe murieron 211 aguará guazú en siniestros viales durante los últimos siete años, según registros de la Dirección de Manejo Sustentable de Fauna Silvestre de esa provincia.
La conservación requiere, entre otras medidas, identificar los sectores donde se producen más cruces, instalar señalización y desarrollar corredores de fauna que permitan mantener conectados los distintos ambientes.
Una especie que no representa un peligro para el ganado
Otro de los problemas que enfrenta es la persecución basada en la creencia de que representa una amenaza para animales de granja. Sin embargo, su alimentación es principalmente omnívora e incluye frutos, insectos, pequeños roedores, anfibios y otros pequeños vertebrados.
También existen casos de captura ilegal de cachorros para mantenerlos como mascotas, una práctica que afecta directamente a la fauna silvestre y puede poner en riesgo la supervivencia de los ejemplares.
En Argentina, la captura, caza y comercialización del aguará guazú están prohibidas y la especie se encuentra protegida por la legislación nacional de conservación de fauna.
Un aliado de los ecosistemas
Más allá de su valor como especie emblemática, el aguará guazú cumple una función dentro de los ambientes donde vive. Al alimentarse de frutos y desplazarse por grandes extensiones, puede contribuir a la dispersión de semillas y la regeneración de la vegetación.
Su figura también forma parte de la cultura de distintas comunidades. Para pueblos como los tobas y mocovíes tiene un significado asociado a la protección y la espiritualidad, mientras que en la tradición criolla quedó vinculada con la leyenda del lobizón.
Una señal de esperanza en Córdoba
En septiembre, cámaras trampa confirmaron el nacimiento de cuatro crías de aguará guazú en el entorno del Parque Nacional Ansenuza, en Córdoba.
El seguimiento comenzó con una hembra llamada Cucusa, que llevaba un collar de rastreo. Los cambios registrados en sus desplazamientos llevaron a instalar ocho cámaras, que permitieron observar a la familia sin interferir en su comportamiento.
El registro aporta información valiosa para conocer los hábitos de reproducción y crianza de la especie y demuestra la importancia del monitoreo para diseñar estrategias de conservación.
Qué hacer ante un ejemplar
Ante el encuentro con un aguará guazú, los especialistas recomiendan no acercarse, tocarlo ni alimentarlo y comunicarse con organismos de fauna o equipos especializados.
En el caso de las crías, que pueden aparecer solas durante períodos determinados, tampoco debe suponerse inmediatamente que fueron abandonadas. Los adultos pueden alejarse para buscar alimento o trasladarlas entre distintos refugios.
La protección del aguará guazú depende, en buena medida, de conservar los ambientes donde vive, reducir los riesgos en las rutas y evitar la captura y persecución de una especie que todavía recorre los paisajes argentinos pero cuya supervivencia enfrenta cada vez más obstáculos.