POLÍTICA NACIONAL

El Gobierno reemplazará tecnología china por equipos de EE.UU. en las redes del Estado

La administración de Javier Milei avanza en un acuerdo con Washington para retirar equipamiento de Huawei de sistemas estatales y crear un centro nacional de ciberseguridad. Estados Unidos aportaría hasta US$13,9 millones, aunque Argentina deberá afrontar gran parte de los costos.

El Gobierno de Javier Milei avanza en un acuerdo estratégico con Estados Unidos para reemplazar progresivamente tecnología china instalada en las redes informáticas del Estado argentino. La iniciativa contempla retirar equipamiento considerado sensible, fortalecer la protección de los datos oficiales y crear un centro nacional de operaciones de ciberseguridad, con financiamiento y asistencia técnica de Washington.

El proyecto forma parte de la profundización de los vínculos entre la Casa Rosada y la administración de Donald Trump, en un contexto de creciente competencia entre Estados Unidos y China por el control de la infraestructura tecnológica y las comunicaciones estratégicas.

Según informó TN, el programa cuenta con una convocatoria de financiamiento del Departamento de Estado estadounidense por hasta 13.912.185 dólares, destinados a desarrollar capacidades de protección informática durante un período de hasta 36 meses.

 
 

El plan contempla retirar equipos de Huawei de las redes gubernamentales

Uno de los principales objetivos será reducir la presencia de equipamiento de la empresa china Huawei en sectores considerados críticos de la infraestructura informática estatal.

La primera etapa incluirá un relevamiento de redes, centros de datos y sistemas utilizados por organismos nacionales. A partir de ese diagnóstico, se elaborará un inventario para identificar los dispositivos que deban ser reemplazados, aislados o sometidos a mayores controles de seguridad.

El proceso deberá realizarse de manera gradual para evitar interrupciones en los servicios públicos y garantizar el funcionamiento de las comunicaciones oficiales.

La iniciativa responde a los criterios de seguridad promovidos por Washington, que considera que determinados proveedores tecnológicos chinos pueden representar riesgos para la protección de información sensible. Esos cuestionamientos son rechazados por Beijing.

Estados Unidos aportaría casi 14 millones de dólares para reforzar la ciberseguridad

El acuerdo también prevé la creación de un centro nacional de operaciones de ciberseguridad, que funcionará bajo la órbita del Centro Nacional de Ciberseguridad y tendrá capacidad para monitorear permanentemente las redes gubernamentales.

La nueva estructura permitirá detectar posibles ataques informáticos, identificar comportamientos sospechosos, analizar amenazas y coordinar respuestas entre diferentes organismos públicos.

El financiamiento estadounidense estará orientado principalmente al diseño tecnológico, la evaluación de sistemas, la organización institucional y la capacitación de especialistas argentinos.

Sin embargo, la Argentina deberá asumir gran parte de los gastos vinculados con la compra de nuevos equipos, programas informáticos y el funcionamiento del centro.

La propuesta busca que, una vez concluida la asistencia estadounidense, el país disponga de personal capacitado para administrar el sistema sin depender de la presencia permanente de técnicos extranjeros.

 
 

La decisión profundiza la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China

El avance del programa ocurre después de una serie de advertencias del embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas, sobre la utilización de tecnología china en sectores estratégicos.

El diplomático cuestionó esta semana la elección de proveedores basada exclusivamente en los precios y sostuvo que la seguridad de los datos debe ocupar un lugar central en las decisiones de inversión.

Sus declaraciones estuvieron dirigidas especialmente a la presencia de Huawei en proyectos vinculados con infraestructura energética y comunicaciones.

Desde China rechazaron los señalamientos estadounidenses y cuestionaron lo que consideran un intento de trasladar la rivalidad geopolítica entre ambas potencias a terceros países.

La controversia refleja una disputa que excede la provisión de equipamiento: involucra el acceso a mercados, la protección de información estratégica y la influencia sobre las redes de comunicación.

 
 

ARSAT también prepara una inversión millonaria para modernizar sus redes

En paralelo, la empresa estatal ARSAT avanza en una licitación pública internacional por aproximadamente 49 millones de dólares para modernizar parte de su infraestructura de telecomunicaciones.

El proyecto, financiado mediante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), contempla renovar equipamiento de las redes ópticas y de transmisión de datos, además de ampliar su capacidad operativa.

Aunque ambas iniciativas forman parte de la agenda tecnológica nacional, tienen objetivos y fuentes de financiamiento diferentes.

Mientras el programa con Estados Unidos se concentra en la protección informática y la revisión de proveedores considerados sensibles, la inversión de ARSAT apunta a mejorar la infraestructura de conectividad.

 
 

Un cambio estratégico en la infraestructura tecnológica del Estado

La decisión representa un nuevo paso en el alineamiento internacional del Gobierno de Milei con Estados Unidos y podría modificar la composición de los proveedores tecnológicos utilizados por la administración pública.

El desafío será concretar la sustitución de los equipos sin afectar los servicios esenciales, establecer criterios de seguridad verificables y determinar los costos que deberá afrontar el Estado argentino.

Por el momento, el programa se encuentra en una etapa de cooperación y planificación, por lo que no implica que la tecnología china ya haya sido retirada de las redes estatales.

Su implementación dependerá de los acuerdos definitivos, las evaluaciones técnicas y la disponibilidad de recursos para financiar el reemplazo del equipamiento.

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