SOBERANÍA NACIONAL

Reino Unido autorizó la explotación de petróleo en Malvinas y Argentina acudió a la Justicia internacional

Londres respaldó el desarrollo del yacimiento Sea Lion, ubicado al norte de las islas. El Gobierno de Javier Milei presentó un pedido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para frenar las actividades petroleras que considera ilegales y preservar los derechos soberanos argentinos.

La disputa entre Argentina y el Reino Unido por los recursos naturales de las Islas Malvinas sumó este martes un nuevo capítulo. El Gobierno británico respaldó la explotación petrolera del yacimiento Sea Lion, un proyecto impulsado por compañías extranjeras en aguas del Atlántico Sur, mientras la administración de Javier Milei recurrió a la Justicia internacional para intentar detener su desarrollo.

La autorización fue difundida por la empresa israelí Navitas Petroleum, que encabeza el proyecto junto con la británica Rockhopper Exploration. La información también fue publicada por el diario The Telegraph, aunque inicialmente no había sido formalizada mediante un anuncio público del Gobierno británico.

La decisión profundiza las diferencias entre ambos países por la explotación de hidrocarburos en una zona cuya soberanía es reclamada por Argentina y que permanece bajo administración británica.

 
Argentina pidió frenar la explotación petrolera

En respuesta al avance del proyecto, el Gobierno argentino presentó este martes una solicitud de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania.

La presentación busca impedir el inicio o la continuidad de las actividades de explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte mientras se desarrolla el procedimiento internacional.

La administración de Milei sostiene que el Reino Unido no puede autorizar unilateralmente la explotación de recursos naturales en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa.

La medida judicial se produjo después de que Argentina iniciara un procedimiento de arbitraje internacional y reclamara la suspensión de las actividades vinculadas con Sea Lion.

Desde Londres rechazaron los cuestionamientos. La subsecretaria parlamentaria británica de Relaciones Exteriores, Uma Kumaran, sostuvo que las actividades comerciales autorizadas por la administración isleña son legales bajo el marco normativo que reconoce el Reino Unido.

Además, el Gobierno británico anunció medidas para proteger a las empresas involucradas frente a las sanciones y acciones legales impulsadas desde Argentina.

 
Cómo es el proyecto petrolero Sea Lion

Sea Lion es uno de los principales proyectos de explotación de petróleo en aguas cercanas al archipiélago. Está ubicado en la cuenca norte de Malvinas y es desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.

Las compañías proyectan la instalación de infraestructura para extraer, procesar y transportar crudo desde el yacimiento.

De acuerdo con los planes difundidos por las empresas, el desarrollo contempla perforaciones en el sector norte del campo petrolero y el uso de instalaciones flotantes de producción.

Las estimaciones sobre su capacidad futura varían según la etapa de desarrollo considerada. Algunos informes mencionan un potencial de hasta 180.000 barriles diarios, mientras que las previsiones iniciales contemplan volúmenes menores.

La producción comercial está proyectada para 2028, según los cronogramas más recientes de las compañías.

El Reino Unido defendió la autorización

El Gobierno británico argumenta que las autoridades de las islas tienen facultades para regular la explotación de sus recursos naturales y que el desarrollo petrolero se encuentra amparado por su legislación.

La administración de Londres también invoca el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago para respaldar las decisiones económicas adoptadas por las autoridades isleñas.

En una respuesta parlamentaria del 1° de octubre, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico había reiterado su apoyo al derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos naturales, aunque evitó pronunciarse entonces sobre licencias individuales.

Tras la presentación argentina ante el Tribunal del Mar, el Reino Unido ratificó que considera válidos los permisos otorgados y que participará del procedimiento judicial internacional

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