Najmeh Amini
Irán condenó a muerte a una joven de 23 años por publicaciones en redes sociales
Najmeh Amini tiene 23 años, estudiaba contabilidad y desde hace meses permanece encerrada en la prisión de Vakilabad, en Mashhad. Ahora enfrenta una condena todavía más extrema: un tribunal iraní decidió sentenciarla a muerte por publicaciones en redes sociales consideradas ofensivas contra el profeta Mahoma.
La joven fue declarada culpable de “sab ol-nabi”, el delito de blasfemia contemplado en el Código Penal Islámico de Irán para determinadas ofensas contra figuras religiosas. La resolución todavía no está firme y podrá ser revisada por la Corte Suprema, pero el caso ya despertó una fuerte reacción de organizaciones internacionales que denunciaron el uso de la pena capital para castigar expresiones realizadas en internet.
Amini había sido detenida a comienzos de febrero, después de las protestas antigubernamentales que se extendieron por distintas ciudades iraníes durante enero. Desde entonces quedó bajo custodia y enfrentó más de un expediente judicial.
La investigación por blasfemia comenzó a partir de publicaciones detectadas por la Policía Cibernética iraní, conocida como FATA. Las autoridades sostienen que algunos de esos mensajes contenían expresiones contra el profeta Mahoma y otras figuras veneradas por el islam chiita.
El caso llegó a la Sala Sexta del Tribunal Penal de la provincia de Jorasán Razaví. Allí se dictó la pena de muerte.
Durante el proceso, la defensa intentó demostrar que las publicaciones no habían sido realizadas con plena conciencia. La propia Amini declaró que había consumido hongos alucinógenos junto con amigos y que escribió los mensajes mientras se encontraba bajo sus efectos.
Su abogado sostuvo que no existió una intención deliberada de insultar al profeta y reclamó que se aplicaran las excepciones previstas en la legislación iraní para los casos en los que una expresión se produce sin intención, bajo coacción, por error o durante determinados estados de alteración de la conciencia.
El tribunal rechazó ese planteo.
Uno de los argumentos utilizados para descartar la explicación generó especial repercusión. El juez cuestionó por qué, si Amini estaba realmente bajo los efectos de sustancias alucinógenas, sus expresiones habían estado dirigidas contra figuras religiosas y no contra otros blancos, como Estados Unidos o Israel.
También puso en duda que en ese estado hubiese podido elegir conscientemente la plataforma en la que realizó las publicaciones.
El contenido exacto de los mensajes que terminaron llevándola ante la Justicia no fue divulgado públicamente.
Desde la cárcel, Amini consiguió hacer llegar en septiembre un audio que aumentó la repercusión internacional de su caso. Allí pidió ayuda a organismos internacionales, abogados y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
“No quiero convertirme en una heroína. Solo quiero una cosa: que sean mi voz”, expresó.
También habló de sus padres y de la vida que dejó afuera del penal.
“Soy una joven inocente, con muchas esperanzas y sueños. Tengo padres que me esperan”, dijo en la grabación.
Después lanzó una advertencia que rápidamente comenzó a circular entre activistas que reclaman por su liberación.
“Recuerden mi nombre. Puede que no vuelva a hablar”.
Amini enfrenta, además, otra condena. En un expediente separado recibió una pena de 12 años, seis meses y un día de prisión por cargos relacionados con actividades contra la seguridad nacional y propaganda contra el régimen.
Su caso se produjo en medio de una nueva ola de cuestionamientos internacionales contra el sistema penal iraní y la utilización de la pena de muerte.
El artículo 262 del Código Penal Islámico establece la ejecución para determinadas ofensas contra el profeta Mahoma y otras figuras religiosas. Sin embargo, el artículo siguiente contempla excepciones para expresiones realizadas sin intención deliberada, bajo coacción, por error o en ciertos estados de intoxicación.
Fue justamente allí donde intentó apoyarse la defensa.
No alcanzó.
La sentencia todavía deberá atravesar una instancia ante la Corte Suprema antes de quedar definitivamente firme.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos reclamaron que esa revisión termine anulando la condena y alertaron sobre la posibilidad de que este tipo de fallos amplíe la utilización de la pena capital contra personas por aquello que escriben o publican en internet.
El antecedente tampoco es menor. En mayo de 2023, Yousef Mehrad y Sadrollah Fazeli-Zare fueron ejecutados en Irán después de haber sido condenados por delitos relacionados con la blasfemia y su actividad en redes sociales.
La situación de Amini se conoce, además, cuando vuelve a crecer la preocupación por el número de ejecuciones en ese país. De acuerdo con Iran Human Rights, una organización con sede en Noruega, más de 600 personas fueron ejecutadas durante 2026.
Ahora el nombre de Najmeh Amini quedó incorporado a esa discusión.
Tiene 23 años.
Está presa desde febrero.
Y lo que comenzó con publicaciones en una red social terminó con una sentencia que puede costarle la vida.