sábado 10 de octubre de 2026

Sociedad

El adiós a “El Cholo”, el vendedor ambulante que marcó al centro de San Luis

Héctor Ramón Villegas D’Amico, conocido como “El Cholo”, murió a causa de un ACV hemorrágico. Su voz y su clásico “Vendo barato, vendo” fueron parte del paisaje del microcentro puntano durante décadas.
Murió “El Cholo” reconocido vendedor ambulante de la ciudad de San Luis.
Murió “El Cholo” reconocido vendedor ambulante de la ciudad de San Luis.

Con una voz inconfundible y una frase que se volvió marca registrada, “Vendo barato, vendo”, Héctor Ramón Villegas D’Amico se ganó un lugar en la memoria colectiva de la ciudad de San Luis. Más conocido como “El Cholo”, fue durante años uno de los vendedores ambulantes más reconocidos del microcentro.

Su fallecimiento, a causa de un ACV hemorrágico, se conoció en las últimas horas y generó una ola de recuerdos entre vecinos, comerciantes y transeúntes que lo vieron caminar durante décadas las calles céntricas. Sus restos fueron velados este martes y este miércoles a las 11 fueron sepultados en el Cementerio del Rosario.

Para muchos puntanos, bastaba escuchar a lo lejos su pregón para saber que “El Cholo” estaba cerca. Recorrió distintas cuadras del microcentro ofreciendo, sobre todo, chucherías y lápices, un artículo que siempre encontraba compradores. En tiempos en que la tecnología no dominaba la vida cotidiana, llevar un lápiz en el bolsillo o en la cartera era casi una costumbre, y él conocía bien esa necesidad.

No solo vendía: también contaba historias. A quienes se detenían a escucharlo les hablaba de lo que llamaba “los muertos vivos”, personajes reales o imaginarios a los que convertía en protagonistas de relatos que mezclaban humor, misterio y costumbrismo. Eran pequeñas escenas callejeras que se repetían día a día y que muchos vecinos aún recuerdan.

Su carácter también lo hizo inolvidable. Solía soltar carcajadas fuertes, a veces de sorpresa, para llamar la atención de algún distraído que pasaba sin advertir su presencia. Un solo estallido de risa bastaba para provocar un susto inicial que enseguida se transformaba en anécdota compartida y en risas de ambos lados de la vereda.

“El Cholo” era amable y respetuoso, especialmente con los niños, a quienes trataba con cariño y paciencia. Vivía en una casa ubicada en Tomás Jofré, entre Mitre y Chacabuco, pero desde hacía un tiempo residía en la provincia de Córdoba, al cuidado de una sobrina, debido a su edad y a su estado de salud.

Entre sus pasiones, dejó siempre claras dos camisetas: River Plate y el Club Sportivo Estudiantes de San Luis. Hablaba de ambos con orgullo y emoción, como lo hacía de su fe. Se declaraba católico y no era extraño verlo, en distintas épocas, rezando en la iglesia Catedral.

Con su muerte se va un pedazo del paisaje humano del centro puntano. Para quienes lo cruzaron alguna vez, quedará el eco de su voz, sus historias y sus risas. Para la ciudad, “El Cholo” será recordado como uno de esos personajes populares que, sin ocupar cargos ni buscar notoriedad, terminan formando parte de la identidad y la memoria de las calles de San Luis.