lunes 14 de septiembre de 2026

Luto

Murió Ramiro Agulla, el publicista que creó “La llama que llama”

Fue una de las figuras más influyentes de la publicidad argentina. Fundó la histórica agencia Agulla & Baccetti, creó campañas que se volvieron parte de la cultura popular y también asesoró a dirigentes políticos del país y del exterior.
Murió el publicista Ramiro Agulla, la mente detrás de “La llama que llama”
Murió el publicista Ramiro Agulla, la mente detrás de “La llama que llama”

Murió este miércoles Ramiro Agulla, uno de los publicistas más importantes de la Argentina y autor de algunas de las campañas comerciales y políticas más recordadas de las últimas décadas.

Su nombre quedó asociado a una época de fuerte creatividad en la publicidad nacional. Fue fundador de la emblemática agencia Agulla & Baccetti, junto a Carlos Baccetti, desde donde impulsó piezas que trascendieron el universo de las marcas y se instalaron en la memoria colectiva.

Uno de los primeros en despedirlo fue su histórico socio, quien lo recordó con una frase cargada de emoción: “Un prócer que se fue un 9 de julio. Hasta eligió bien la fecha”.

Agulla marcó un antes y un después en la industria. Entre sus trabajos más recordados aparece “La llama que llama”, la campaña de Telecom que se convirtió en un fenómeno popular y aún hoy es considerada una de las piezas más icónicas de la publicidad argentina.

También estuvo detrás de “Gueropa”, para Renault Clio, y de campañas para marcas como Coca-Cola, Quilmes, OCA, Banco Itaú e YPF, entre muchas otras. Su estilo combinaba humor, impacto visual, lectura social y una capacidad poco frecuente para convertir un aviso en tema de conversación pública.

Pero su influencia no se limitó al mundo comercial. Agulla también tuvo un rol central en el marketing político argentino. En 1999 fue el creador del recordado spot “Dicen que soy aburrido”, utilizado en la campaña presidencial de Fernando de la Rúa. Con el paso del tiempo, aquella pieza se transformó en uno de los anuncios políticos más emblemáticos desde el regreso de la democracia.

Después de esa campaña, asesoró a dirigentes de la Argentina y del exterior, entre ellos Carlos Menem, Francisco de Narváez, Sebastián Piñera, Vicente Fox y John McCain. Cada vez que le preguntaban por su vínculo con la política, solía responder con una definición directa: “Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery”.

A lo largo de su trayectoria recibió múltiples reconocimientos por su creatividad y fue considerado uno de los nombres que ayudó a posicionar a la publicidad argentina entre las más prestigiosas del mundo.

Con su muerte, la industria despide a una figura clave: un creativo capaz de leer el clima de época, construir mensajes memorables y dejar una marca profunda tanto en la comunicación comercial como en la política.

Temas de esta nota