Fortuna mundial
Tiene 21 años y es la multimillonaria más joven del mundo por sus acciones en WEG
Con apenas 21 años, Amélie Voigt Trejes se convirtió en la multimillonaria más joven del mundo. La joven brasileña integra la tercera generación de una de las familias fundadoras de WEG, una de las empresas industriales más importantes de Brasil.
La joven posee 5.282.602 acciones ordinarias de WEG, participación que explica buena parte de su patrimonio. Según las estimaciones difundidas, su fortuna ronda los 1.100 millones de dólares, una cifra que la llevó al primer puesto entre las personas multimillonarias más jóvenes del planeta.
Voigt Trejes es nieta de Werner Ricardo Voigt, uno de los tres fundadores de WEG. La compañía fue creada en 1961 en Jaraguá do Sul, en el estado brasileño de Santa Catarina, y con el paso de las décadas se transformó en una multinacional especializada en equipos eléctricos, motores y soluciones industriales.
La empresa tiene actualmente presencia internacional y se convirtió en una de las compañías de mayor valor de Brasil. Su crecimiento permitió que distintas generaciones de la familia fundadora conservaran importantes participaciones accionarias.
En el caso de Amélie, su patrimonio no surgió de una empresa creada por ella ni de una carrera empresarial desarrollada a los 21 años. Se trata de una fortuna heredada vinculada a la participación familiar en WEG, lo que la diferencia de otros jóvenes multimillonarios que construyeron sus patrimonios a través de empresas tecnológicas.
La joven mantiene además un perfil particularmente discreto. No ocupa un cargo ejecutivo dentro de WEG y, pese al tamaño de su patrimonio, permanece alejada de la exposición pública que suele acompañar a las grandes fortunas.
Su aparición en los primeros lugares del ranking también modificó el escenario entre los multimillonarios más jóvenes. Amélie desplazó por apenas siete semanas al alemán Johannes von Baumbach, heredero de la farmacéutica Boehringer Ingelheim, según la información difundida sobre el ranking.
El fenómeno vuelve a poner en escena el peso de las grandes empresas familiares en la construcción de fortunas a escala global. En el caso de Amélie Voigt Trejes, una participación accionaria recibida dentro de una familia empresarial terminó convirtiéndola, con apenas 21 años, en la multimillonaria más joven del mundo.