DESASTRE NATURAL
Otra devastadora inundación en Nepal arrasó viviendas y puentes y dejó cinco desaparecidos
Nepal volvió a enfrentar este domingo 11 de octubre una devastadora inundación que arrasó viviendas, destruyó puentes y dejó al menos cinco personas desaparecidas. La crecida repentina del río Budhi Gandaki golpeó varias localidades montañosas del centro-norte del país y obligó a evacuar de urgencia a cientos de habitantes.
El fenómeno se registró durante la madrugada en el distrito de Gorkha, donde el avance del agua provocó importantes destrozos en pequeñas comunidades ubicadas a orillas del río.
Según los primeros relevamientos, alrededor de 40 viviendas resultaron destruidas o dañadas, mientras que varios puentes quedaron afectados y se registraron daños en instalaciones vinculadas con un proyecto hidroeléctrico.
El agua sorprendió a los habitantes durante la madrugada
La inundación comenzó alrededor de las 5:55, hora local, cuando una estación de monitoreo registró una brusca elevación del nivel del río.
Las localidades de Jagat Bagar, Salleri y Ghattekhola estuvieron entre las más afectadas por el avance del agua y el barro.
Los testimonios de los habitantes describieron momentos de desesperación. Muchos vecinos abandonaron sus viviendas después de escuchar un fuerte estruendo proveniente de la montaña, mientras otros fueron sorprendidos cuando todavía dormían.
La fuerza de la corriente arrastró casas y estructuras ubicadas junto al cauce, dejando sectores aislados y complicando las tareas de asistencia.
El Ejército de Nepal desplegó helicópteros y equipos terrestres para buscar a los desaparecidos y rescatar a las personas que habían quedado atrapadas.
De acuerdo con los primeros reportes, 49 personas fueron rescatadas mediante distintos operativos, mientras continuaba la búsqueda de los cinco desaparecidos. Hasta ese momento no se habían confirmado víctimas fatales por este nuevo episodio.
Una de las principales hipótesis apunta a un desprendimiento de hielo, barro y rocas en una zona montañosa que habría bloqueado temporalmente un afluente del río.
La acumulación de agua detrás de esa barrera natural y su posterior ruptura podrían explicar la violencia de la inundación.
Especialistas del Departamento de Hidrología y Meteorología señalaron que no se registraron precipitaciones significativas en las cabeceras del río, por lo que las lluvias no aparecen como la causa directa del fenómeno.
Ante el riesgo de nuevos desbordamientos, las autoridades enviaron aproximadamente 200.000 mensajes de alerta a teléfonos celulares para advertir a los habitantes de las zonas potencialmente afectadas.
Nepal todavía no se recupera de la tragedia de agosto
La nueva emergencia ocurre apenas un mes y medio después de una de las peores catástrofes naturales registradas en Nepal.
El 26 de agosto, una inundación de enormes proporciones golpeó la región fronteriza con el Tíbet y dejó al menos 1.455 muertos y 5.285 desaparecidos, según el balance oficial difundido a comienzos de octubre.
Aquella tragedia destruyó comunidades enteras, caminos, puentes y centrales hidroeléctricas, además de provocar graves daños en zonas rurales de difícil acceso.
El Gobierno nepalí anunció recientemente el cierre de las operaciones generales de búsqueda y rescate de aquella catástrofe para concentrar sus esfuerzos en la reconstrucción.
Las autoridades estiman que la recuperación demandará alrededor de 4.770 millones de dólares, debido a los daños sufridos por la infraestructura y las viviendas.
Cerca de 33.000 personas resultaron afectadas por la inundación de agosto y unas 7.500 viviendas quedaron dañadas o destruidas.
La repetición de estos fenómenos vuelve a exponer la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en las regiones montañosas del Himalaya, donde los desprendimientos de hielo, los deslizamientos de tierra y las crecidas repentinas pueden desencadenar desastres en pocos minutos.
Mientras continúan los operativos de búsqueda y asistencia, las autoridades de Nepal mantienen la vigilancia sobre los ríos y las zonas de mayor riesgo.
La prioridad es encontrar a las personas desaparecidas, garantizar la seguridad de los evacuados y evitar nuevas víctimas, en un país que todavía enfrenta las consecuencias humanas y económicas de la devastadora inundación de agosto.