sábado 5 de septiembre de 2026

Tecnología

La Generación Z admite que depende cada vez más de la inteligencia artificial

Un estudio global advierte que muchos jóvenes trabajadores sienten que no pueden funcionar sin herramientas de IA. Aunque valoran sus beneficios, también temen que el uso excesivo afecte sus habilidades y su futuro laboral.
Jóvenes de la Generación Z admiten que no pueden “funcionar” sin la inteligencia artificial
Jóvenes de la Generación Z admiten que no pueden “funcionar” sin la inteligencia artificial

La inteligencia artificial se volvió una herramienta central para buena parte de los trabajadores jóvenes, pero su uso creciente también empieza a generar preocupación. Un estudio global advierte que muchos integrantes de la Generación Z reconocen una fuerte dependencia de la IA en sus tareas laborales.

Según el relevamiento citado por Newsweek, el 93% de los encuestados afirmó que el uso de inteligencia artificial los benefició en el trabajo. Sin embargo, el 40% admitió que siente que no puede “funcionar” sin ella.

La Generación Z, integrada por jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, es la primera en ingresar al mercado laboral con herramientas de IA ya incorporadas a los flujos cotidianos de trabajo. Las utilizan para redactar correos, resolver problemas, organizar tareas y, en muchos casos, tomar decisiones.

El informe de GoTo y Workplace Intelligence señala que el 62% de los jóvenes consultados cree depender demasiado de la IA. Para los especialistas, el riesgo aparece cuando la tecnología deja de ser una herramienta de apoyo y se convierte en una “muleta” para pensar o decidir.

La preocupación no es solo externa. Casi la mitad de los encuestados, el 46%, sostuvo que depender demasiado de la inteligencia artificial podría estar debilitando sus habilidades y volviéndolos “menos inteligentes”. Además, el 50% teme que esa dependencia afecte sus perspectivas profesionales a largo plazo.

El consultor de recursos humanos Bryan Driscoll planteó que lo más llamativo no es únicamente el nivel de dependencia, sino la conciencia que los propios jóvenes tienen sobre ese fenómeno. Según advirtió, el problema también está en cómo las empresas incorporaron estas herramientas sin pautas claras de uso.

Para los especialistas, la IA puede mejorar la productividad y elevar el nivel básico de desempeño, pero no reemplaza capacidades como el criterio, la originalidad y la toma de decisiones en contextos ambiguos. Esas habilidades siguen siendo centrales para crecer profesionalmente y asumir roles de liderazgo.

El debate abre un desafío para empleadores y trabajadores. Mientras la inteligencia artificial se expande como una ventaja competitiva, crece la necesidad de establecer reglas, capacitación y límites para evitar que su uso excesivo debilite el desarrollo laboral de las nuevas generaciones.