En San Luis, la ilusión de Belgrano ya tiene domicilio propio. En el barrio Los Paraísos, una casa sobresale entre las demás por un detalle imposible de ignorar: un enorme escudo del club cordobés pintado sobre el techo.
Esa vivienda, convertida en una referencia para los hinchas “piratas” de la provincia, pertenece a Franco Cabrera, un joven de 27 años que heredó la pasión celeste de su padre, Jorge. Entre banderas, camisetas, cuarteto y fernet, espera la final del Torneo Apertura frente a River con la ansiedad de quien sabe que puede vivir una jornada histórica.
“Soy fanático del Pirata, el club más grande que tiene Córdoba”, expresó con orgullo. Para Franco, la casa ya forma parte del paisaje emocional del barrio. “Muchos pasan y enseguida saben cuál es la casa de Belgrano”, contó.
El sentimiento nació en familia. Su padre le transmitió el amor por los colores desde chico y, con el tiempo, esa herencia se transformó en una forma de vida. Hoy, cada rincón de la casa habla de Belgrano y de una pasión que se vive a la distancia, pero con intensidad cordobesa.
La clasificación a la final desató una mezcla de orgullo, ansiedad y emoción. “Para nosotros esto significa muchísimo porque Belgrano siempre peleó desde abajo. Durante mucho tiempo estuvo en mitad de tabla y jamás pudo dar ese salto. Ahora llegó el momento y todavía cuesta creerlo”, afirmó.
En ese camino, la eliminación de Talleres tuvo un sabor especial. Franco la recuerda con una sonrisa y con el tono propio de una rivalidad histórica. “Eliminar a Talleres fue hermoso. Tengo conocidos que simpatizan por ellos y quedaron muy golpeados, pero esta vez nos toca disfrutar a nosotros”, dijo.
La definición ante River también revive el recuerdo de 2011, cuando Belgrano protagonizó una de las páginas más impactantes del fútbol argentino al ascender y mandar al Millonario a la B Nacional. “Muchos hablan de revancha por lo que pasó en 2011. Aquello quedó marcado para siempre, pero hoy lo más importante pasa por esta oportunidad enorme que tiene el club”, sostuvo.
Para el día de la final, la organización ya está lista. Desde temprano habrá banderas, camisetas, música del Potro Rodrigo y fernet para acompañar la previa. “A las diez de la mañana arrancamos con todo”, anticipó Franco.
La promesa también está hecha. Si Belgrano se consagra campeón, se pintará la cabeza de celeste. “No me interesa lo que puedan decir después. El fanatismo no se explica, se siente”, aseguró.
Con la mirada puesta en el cielo, Franco también pidió una ayuda simbólica desde arriba. “Ojalá que nos acompañen el Potro y Diego Armando Maradona. Uno siempre elige creer”, expresó.
Mientras llega la hora del partido, la casa más pirata de San Luis ya late como una pequeña sucursal de Alberdi. “Las puertas están abiertas para todos. Si alguien quiere acercarse a mirar el partido, acá siempre hay lugar para un pirata más”, concluyó.