Tragedia
El terremoto en Colombia ya deja 312 muertos y 290 personas desaparecidas
La dimensión de la tragedia continúa creciendo en Colombia. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto ya dejó 312 personas muertas, 4.611 heridas y otras 290 permanecen desaparecidas, según el balance actualizado de las autoridades colombianas.
Los equipos de emergencia lograron rescatar con vida a 358 personas desde el comienzo de las operaciones y continúan trabajando entre estructuras derrumbadas y zonas de difícil acceso en busca de quienes todavía no pudieron ser localizados.
El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros. El Servicio Geológico Colombiano estableció una magnitud de 7,4 y lo calificó como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
El último relevamiento de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) indica que la emergencia afecta a 294.278 personas pertenecientes a 143.470 familias, distribuidas en 470 municipios de 15 departamentos.
Las consecuencias sobre las viviendas y la infraestructura también son enormes. Hasta el corte del martes por la noche se habían contabilizado 29.548 viviendas destruidas y otras 134.124 averiadas. Además, se reportaron daños en 335 centros de salud, 3.421 establecimientos educativos, 432 vías, 97 acueductos y cinco aeropuertos.
El Instituto Nacional de Medicina Legal informó, además, que ya consiguió identificar 306 de los 312 cuerpos recibidos y que la mayoría fueron entregados a sus familiares. Entre las víctimas identificadas hay al menos 24 menores de edad.
Cali y Pereira aparecen entre las ciudades más golpeadas por la tragedia. Medicina Legal contabilizó 144 víctimas identificadas en la capital del Valle del Cauca y 107 en Pereira, mientras también se registraron fallecidos en Quibdó, Buenaventura, Buga, Roldanillo y Manizales.
La búsqueda continúa entre los escombros
A nueve días del terremoto, las operaciones siguen concentradas en encontrar sobrevivientes y localizar a los desaparecidos. Brigadas colombianas trabajan junto con grupos especializados enviados desde otros países, en una carrera contrarreloj sobre algunas de las estructuras que todavía pueden ser inspeccionadas.
La cifra de personas desaparecidas tuvo importantes variaciones durante los últimos días a medida que las autoridades cruzaron denuncias, localizaron damnificados y actualizaron los registros. El último consolidado oficial la ubica en 290 personas.
Miles de damnificados continúan alojados en refugios, carpas y espacios temporales mientras avanzan las evaluaciones estructurales y las primeras tareas destinadas a recuperar servicios esenciales.
Colombia ya recibió más de 220 toneladas de ayuda humanitaria internacional, con insumos destinados principalmente a refugio, agua potable, saneamiento, alimentación y asistencia de emergencia.
Argentina envió militares y ayuda humanitaria
Argentina también se sumó al operativo internacional. Un contingente de 32 integrantes de las Fuerzas Armadas fue desplegado para colaborar en las zonas afectadas, con Quibdó como principal centro de operaciones.
La misión argentina trasladó una planta de captación y potabilización de agua, una cocina de campaña, equipos de comunicaciones y apoyo logístico para reforzar el funcionamiento de hospitales y estructuras de emergencia. También fueron enviadas 4.000 soluciones alimenticias para los damnificados y el personal desplegado.
El dispositivo fue diseñado de acuerdo con las necesidades transmitidas por Colombia y tendrá como uno de sus principales objetivos garantizar el acceso a agua segura en una región donde los daños y las dificultades geográficas complican el abastecimiento.
Mientras la asistencia internacional continúa llegando, Colombia enfrenta ahora dos desafíos simultáneos: encontrar a las 290 personas que todavía permanecen desaparecidas y comenzar una reconstrucción que alcanzará a decenas de miles de viviendas y cientos de obras esenciales.
El terremoto del 10 de agosto ya quedó registrado como el de mayor magnitud en Colombia en lo que va del siglo. Nueve días después, la prioridad sigue puesta en las tareas de búsqueda, mientras un país entero intenta dimensionar las consecuencias humanas y materiales de una de sus peores catástrofes recientes.