Búsqueda
Cómo funciona el Protocolo Guadalupe en San Luis y qué hacer si desaparece un niño
La reciente búsqueda de Nancy Aitana Isabella Ibarra, la niña de 3 años que desapareció el martes en el Parque Industrial Norte de la ciudad de San Luis y fue encontrada con vida horas después, volvió a mostrar cómo funciona el dispositivo que la Policía provincial pone en marcha cuando se pierde el rastro de un menor.
En San Luis, ese procedimiento es conocido como Protocolo Guadalupe, en homenaje a Guadalupe Lucero, desaparecida el 14 de junio de 2021. El mecanismo comenzó a ser trabajado formalmente en 2024 con participación de organismos provinciales, fuerzas federales y el Poder Judicial, con el objetivo de acelerar la respuesta ante la desaparición de niños, niñas y adolescentes.
La premisa es sencilla pero fundamental: no hay que esperar 24 horas para hacer una denuncia.
El propio protocolo nacional de Alerta Sofía establece que todas las denuncias por la desaparición de menores deben ser recibidas de manera inmediata por la Policía o el Ministerio Público Fiscal, “sin mediar plazo alguno”. La investigación también debe comenzar en ese mismo momento.
“Siempre está el tabú de las 24 horas, pero eso no es verdad. Hay que llamar inmediatamente porque son minutos que uno va perdiendo”, explicó la comisario Verónica Villegas, subjefa de la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia (Canaf).
Qué hacer en los primeros minutos
Ante la ausencia de un niño, la primera recomendación es revisar rápidamente la vivienda, patios, habitaciones, vehículos, dependencias y alrededores inmediatos. Si no aparece, el paso siguiente es comunicarse sin demora con el 911 o concurrir a la dependencia policial más cercana.
Al momento de denunciar es importante aportar la mayor cantidad de información posible: nombre completo, edad, domicilio, horario y lugar donde fue visto por última vez, ropa que llevaba puesta y características físicas.
También son importantes las señas particulares, como lunares, cicatrices, marcas de nacimiento o lesiones previas.
Otro elemento fundamental es contar con una fotografía reciente y sin filtros, especialmente en el caso de adolescentes. Una imagen actual permite que las fuerzas de seguridad y los medios difundan una descripción mucho más precisa.
El Registro Nacional de Información de Personas Menores Extraviadas también recibe información a través de las líneas gratuitas 142 y 0800-122-2422 para casos de todo el país.
Qué ocurre cuando se activa el Protocolo Guadalupe
Una vez recibida la denuncia, el operativo no se limita a una comisaría.
Según el esquema utilizado por la Policía de San Luis, el Centro de Operaciones comunica la búsqueda a distintas unidades y comienza un despliegue simultáneo en la zona donde el menor fue visto por última vez.
Se pueden activar efectivos de comisarías, Comando Radioeléctrico, Bomberos, División Canes y unidades motorizadas, mientras se revisan cámaras públicas y privadas y se incorporan drones para ampliar el área de búsqueda.
Los perros especializados también pueden trabajar a partir de prendas u objetos que conserven el olor de la persona desaparecida. El mecanismo ya fue utilizado en mayo de este año para localizar a una bebé de nueve meses: después de activarse el Protocolo Guadalupe, la perra Uma siguió el rastro hasta una vivienda donde finalmente encontraron a la menor.
En paralelo, puede reforzarse la vigilancia sobre rutas y accesos provinciales. Durante la reciente desaparición de Nancy Aitana, por ejemplo, se intensificaron los controles en los pasos limítrofes mientras continuaban los rastrillajes en el Parque Industrial Norte.
La Justicia también interviene desde las primeras etapas para ordenar medidas que requieran autorización judicial y coordinar las líneas investigativas.
Protocolo Guadalupe y Alerta Sofía no son lo mismo
El Protocolo Guadalupe organiza la respuesta provincial inmediata. La Alerta Sofía, en cambio, es un mecanismo federal de difusión masiva destinado a casos de niños y adolescentes considerados de “alto riesgo inminente”.
Para activar la Alerta Sofía debe existir una denuncia oficial, intervención del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (SIFEBU), una investigación en curso y una solicitud expresa de la autoridad judicial.
Cuando se cumplen esos requisitos, la búsqueda puede difundirse a escala nacional mediante medios de comunicación, redes sociales, telefonía celular y fuerzas de seguridad.
Eso ocurrió esta semana con Nancy Aitana, cuya desaparición motivó la activación del sistema nacional antes de que fuera localizada con vida durante la madrugada.
En adolescentes también se rastrea el entorno digital
Cuando la persona buscada es adolescente, la reconstrucción suele incorporar otros elementos. Con las autorizaciones correspondientes pueden analizarse teléfonos, redes sociales y comunicaciones, además de realizar entrevistas con amigos, compañeros de escuela y familiares.
Una discusión reciente, un cambio de comportamiento, mensajes enviados antes de salir o conversaciones con personas del entorno pueden convertirse en información relevante para orientar rápidamente la búsqueda.
Por eso, la recomendación de las autoridades es no minimizar ninguna ausencia ni asumir inicialmente que un adolescente “se fue por su cuenta”.
La regla es la misma para cualquier edad: ante la desaparición de un niño o adolescente, la denuncia debe ser inmediata. El sistema nacional es explícito al respecto y obliga a que cada caso comience a investigarse sin esperar ningún plazo.
La experiencia de esta semana en San Luis volvió a demostrar por qué. Entre el aviso al 911 y el hallazgo de la niña transcurrieron poco más de seis horas. En búsquedas de estas características, cada minuto puede ampliar o reducir drásticamente el área que las fuerzas deben cubrir.