Economía global
El petróleo cayó más de 10% y las bolsas rebotaron con la mira en Irán
El mercado energético cambió de dirección y lo hizo con violencia. Este martes, los futuros del petróleo se desplomaron más de 11%: el Brent llegó a operar en torno a US$ 87,8 y el WTI cerca de US$ 83,45, después de haber tocado niveles próximos a US$ 120 en la rueda previa.
La caída del crudo actuó como señal de alivio para las acciones. Con el precio de la energía retrocediendo, las bolsas ensayaron un rebote tras las pérdidas del lunes, en una dinámica donde cada titular sobre Medio Oriente se traduce en compras o ventas instantáneas.
Detrás del movimiento hubo un factor político: Trump sostuvo que el conflicto “terminará muy pronto”, una frase que el mercado leyó como ventana para la desescalada, aunque sin precisiones sobre plazos ni condiciones. Esa expectativa, por sí sola, bastó para aflojar la prima de riesgo que se había inflado por el temor a un shock de oferta en el Golfo.
En paralelo, los gobiernos comenzaron a mostrar herramientas de contención. Según declaraciones recogidas en Europa, los ministros del G7 pidieron a la Agencia Internacional de la Energía (AIE/IEA) que prepare escenarios ante la tensión en el abastecimiento, con la posibilidad de recurrir a reservas estratégicas si el mercado vuelve a desordenarse.
El trasfondo sigue siendo el mismo: el Estrecho de Ormuz y la seguridad de las rutas. Saudi Aramco advirtió sobre consecuencias “catastróficas” si la situación se prolonga, aun cuando procura sostener parte de sus exportaciones por vías alternativas. En el mundo financiero, el peor escenario —cortes prolongados y caída fuerte de producción— continúa sobre la mesa.
El rebote bursátil, así, convive con una certeza incómoda: la volatilidad no terminó. La próxima señal clave será si el G7 y la AIE avanzan efectivamente con la liberación de stocks y, sobre todo, cómo evolucionan en las próximas horas los combates y la logística marítima en la región.