Racismo
La vida turbulenta del padre de Agostina Páez quedó expuesta tras el escándalo en Brasil
El escándalo que envolvió a Agostina Páez en Brasil no solo puso el foco sobre la joven santiagueña. También reabrió la atención sobre la figura de su padre, Mariano Páez, un empresario del transporte de La Banda cuya vida personal y pública aparece atravesada por conflictos, denuncias y una exposición que, en los últimos años, se volvió cada vez más errática.
En Santiago del Estero, quienes lo conocen describen un cambio profundo en su comportamiento. Según distintos testimonios de su entorno, ese quiebre comenzó tras la muerte de su segunda esposa, una pérdida que habría marcado el inicio de una etapa signada por el desborde, los excesos y una relación cada vez más tirante con su propio entorno.
Páez construyó su actividad en el rubro del transporte urbano, con una empresa que presta servicios en la línea 4 de La Banda. Sin embargo, lejos de la imagen de prosperidad que en ocasiones proyecta, él mismo asegura atravesar una situación crítica. “Estoy fundido, endeudado y quebrado psicológicamente”, sostuvo, al describir un presente económico asfixiante, atravesado además por el costo que, según dijo, le implicó viajar a Brasil para asistir a su hija.
La figura de Mariano Páez también aparece ligada a una fuerte confrontación política. En declaraciones recientes apuntó contra el gobernador Gerardo Zamora, a quien responsabilizó por la falta de respaldo institucional en medio del escándalo internacional que involucró a su familia. Esa enemistad declarada con el hombre más poderoso de la provincia terminó de ubicarlo en una zona de tensión permanente entre los negocios, la política y la exposición mediática.
Pero la polémica que lo rodea no se agota allí. En 2025 fue denunciado por violencia de género por su actual pareja, Stefany Budan, una causa que incluso derivó en una detención y en un expediente judicial que tuvo repercusión local. Con el correr de los días, la denunciante moderó públicamente su posición, aunque el episodio dejó una marca más en el prontuario social que arrastra el empresario.
A eso se suman versiones y testimonios que lo vinculan con episodios de alteración, conflictos nocturnos y conductas impulsivas. En el plano público, esa imagen quedó reforzada con la difusión de videos en los que aparece exaltado, lanzando frases grandilocuentes sobre su fortuna o enfrentando a otras personas en boliches y espacios nocturnos. En privado, en cambio, intenta mostrarse como un hombre golpeado por la depresión, la ruina económica y el deterioro familiar.
El caso tomó todavía más dimensión cuando, tras regresar de Brasil con su hija, fue filmado en un local bailable reproduciendo un gesto similar al que había desatado la polémica internacional. Ese episodio agravó la percepción pública sobre una familia que, en cuestión de días, quedó atrapada en una espiral de escándalos, acusaciones y videos virales.
En La Banda, Mariano Páez divide opiniones. Algunos lo recuerdan como un empresario activo y de trato correcto. Otros sostienen que, con el tiempo, se convirtió en una figura imprevisible, capaz de pasar de la victimización a la agresividad en cuestión de minutos. Esa dualidad, entre el hombre quebrado que dice estar devastado y el personaje que se expone sin filtros, es hoy una de las claves de su perfil.
La historia del padre de Agostina Páez, en definitiva, ya no puede leerse solo como la de un empresario golpeado por una crisis personal. También es la de un hombre cuya caída pública parece haberse acelerado al ritmo de los escándalos, los conflictos judiciales y una necesidad de exposición que terminó dejando al descubierto una vida marcada por el desorden, la confrontación y el deterioro.