Deporte
El debut de River en la Sudamericana desató bronca por la TV exclusiva
El estreno de River en la Copa Sudamericana 2026 dejó una doble lectura. En la cancha, el equipo de Eduardo Coudet rescató un empate 1 a 1 ante Blooming en Santa Cruz de la Sierra después de jugar casi todo el partido con un hombre menos por la expulsión de Lucas Martínez Quarta. Afuera del campo, en cambio, la discusión se trasladó de inmediato a las pantallas y a las redes sociales.
La bronca de buena parte de los hinchas no estuvo vinculada solo al resultado, sino a la imposibilidad de seguir el encuentro por las señales deportivas tradicionales. El partido fue emitido únicamente por DSports, la señal deportiva de DirecTV, y por la plataforma DGO, una condición que obligó a muchos usuarios a depender de un acceso pago específico para poder ver el debut internacional del conjunto de Núñez.
Ese esquema de transmisión encendió el malestar desde la previa y se profundizó durante el desarrollo del juego. Distintos medios reflejaron que las quejas de los simpatizantes se multiplicaron en X, donde la exclusividad de la televisación se convirtió en uno de los ejes de la jornada. En paralelo, también circularon reclamos por problemas de acceso y fallas en la señal durante el encuentro.
El episodio reabrió un debate cada vez más frecuente en el fútbol sudamericano: quién puede ver los partidos y en qué condiciones. La decisión comercial de concentrar la emisión en una sola plataforma puede responder a la lógica de los derechos televisivos, pero también achica el alcance masivo de un evento que, por tradición y convocatoria, suele estar asociado a una audiencia mucho más amplia. En clubes con la dimensión de River, esa restricción impacta de lleno en el clima alrededor de cada presentación internacional.
En lo deportivo, el equipo de Coudet logró sostenerse en un contexto adverso. River se quedó con diez jugadores a los cinco minutos, llegó a ponerse en ventaja y finalmente igualó 1 a 1 en el arranque del Grupo H, que también integran Carabobo y Bragantino. Pero incluso ese esfuerzo quedó parcialmente eclipsado por una discusión ajena al juego y mucho más ligada a la experiencia del hincha.
La sensación que dominó entre muchos simpatizantes fue que el regreso de River a la Sudamericana, después de más de una década, merecía una cobertura con mayor alcance. En un torneo que busca ampliar audiencias y reforzar su peso regional, la polémica por la transmisión dejó una señal incómoda: el debut copero del equipo de Coudet se jugó en Bolivia, pero parte del enojo más fuerte estuvo del otro lado de la pantalla.