jueves 22 de octubre de 2026

Salud

Un estudio sugiere que muchas pacientes con cáncer de mama podrían evitar la radioterapia

Una investigación internacional liderada por la Universidad de Edimburgo indicó que, en mujeres con cáncer de mama de riesgo intermedio sometidas a mastectomía y tratamientos modernos, la radioterapia de la pared torácica no mejora la supervivencia a 10 años. El hallazgo podría cambiar guías y decisiones terapéuticas.
Cáncer de mama: un nuevo estudio confirma que muchas pacientes podrían evitar la radioterapia tras la mastectomía
Cáncer de mama: un nuevo estudio confirma que muchas pacientes podrían evitar la radioterapia tras la mastectomía

Durante décadas, la radioterapia de la pared torácica fue el tratamiento estándar para muchas pacientes con cáncer de mama en etapa temprana que se sometían a una mastectomía, con el objetivo de eliminar células tumorales residuales y reducir el riesgo de recurrencia. Esa práctica se apoyaba en ensayos realizados en la década de 1980, hoy considerados desactualizados, lo que generaba dudas sobre su verdadero beneficio y explicaba las diferencias en su uso entre países y centros de salud.

Un nuevo estudio, publicado en el New England Journal of Medicine y liderado por la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), concluye ahora que la radioterapia puede omitirse de manera segura en un grupo importante de estas pacientes, sin afectar su supervivencia ni aumentar la propagación del cáncer.

La investigación analizó a mujeres con cáncer de mama de riesgo intermedio que se habían sometido a mastectomía, cirugía axilar y recibían terapia oncológica moderna (tratamientos farmacológicos actuales). El resultado central fue contundente: las tasas de supervivencia global a 10 años fueron prácticamente idénticas, hubieran recibido radioterapia o no.

El ensayo, denominado SUPREMO (Uso Selectivo de Radioterapia Postoperatoria después de la Mastectomía), incluyó a 1.607 pacientes de 17 países. El grupo abarcó mujeres con entre uno y tres ganglios linfáticos afectados, así como otras sin ganglios comprometidos pero con características tumorales consideradas agresivas, que aumentan el riesgo de recurrencia.

Las pacientes fueron asignadas al azar a dos grupos: 808 recibieron radioterapia de la pared torácica y 799 no recibieron tratamiento radiológico adicional. Tras 10 años de seguimiento, el 81,4 % de las mujeres irradiadas seguía con vida, frente al 81,9 % de las que no fueron sometidas a radioterapia, una diferencia estadísticamente irrelevante.

El estudio tampoco halló diferencias significativas en la supervivencia libre de enfermedad (tiempo sin reaparición del cáncer) ni en la diseminación del tumor al resto del organismo. La radioterapia solo mostró un impacto limitado en la recurrencia local: nueve pacientes irradiadas presentaron recaída en la zona de la mastectomía, frente a 20 que no habían recibido radiación. Los efectos secundarios fueron en general leves y no se registraron más muertes por causas cardíacas en el grupo tratado.

Según los especialistas, estos resultados se explican en gran medida por los avances progresivos en los tratamientos sistémicos —como la hormonoterapia, la quimioterapia moderna y las terapias dirigidas—, que ya reducen por sí mismos la probabilidad de recurrencia y mejoran la supervivencia. En ese contexto, el beneficio adicional de la radioterapia en muchas pacientes resulta menor al que se suponía cuando se diseñaron las guías originales.

Los autores del trabajo enfatizan que el ensayo se centró en pacientes de riesgo intermedio y que las conclusiones no deben extrapolarse sin más a casos de mayor riesgo, en los que la radioterapia podría seguir siendo una herramienta fundamental. También advierten que la decisión de omitir o indicar radiación debe realizarse siempre de forma individualizada, teniendo en cuenta las características del tumor, la respuesta a los tratamientos y las preferencias de cada paciente.

El aporte clave del estudio es ofrecer evidencia actualizada para revisar recomendaciones basadas en datos de hace más de 40 años. A partir de estos resultados, muchas mujeres que hoy reúnen criterios para recibir radioterapia después de la mastectomía, según guías vigentes, podrían evitarla sin comprometer sus chances de curación.

Para los equipos de salud, el desafío será traducir estos hallazgos en conversaciones claras y compartidas con las pacientes, con información accesible y basada en la evidencia. El objetivo final es ajustar los tratamientos a las necesidades reales de cada caso, evitando tanto el infratratamiento como la sobrecarga de terapias que no aportan beneficios adicionales, y mejorando así la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama.