Reforma Laboral
La reforma laboral elimina la ley de teletrabajo y borra derechos clave
La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional incluye un cambio de fuerte impacto para miles de trabajadores: la eliminación de la Ley de Teletrabajo. La norma 27.555, aprobada en plena pandemia para ordenar el trabajo remoto, será derogada y la modalidad pasará a regirse por la Ley de Contrato de Trabajo, según establece el borrador oficial.
El proyecto, que forma parte del paquete que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso, ubica el tema en el título XXVI y directamente dispone la derogación de la ley específica de teletrabajo y sus modificaciones. De este modo, las condiciones del trabajo a distancia quedarán sujetas a acuerdos entre empleadores y empleados bajo el régimen general laboral.
El cambio implica la eliminación de regulaciones puntuales que se habían incorporado como resguardo frente al avance del home office. Entre ellas, el derecho a la desconexión digital fuera de la jornada, la posibilidad de que la persona trabajadora solicite volver al esquema presencial (reversibilidad), y la obligación del empleador de proveer equipamiento y compensar gastos de conectividad y servicios.
La ley de teletrabajo había surgido como respuesta a la expansión masiva del trabajo remoto durante la pandemia de COVID-19, cuando numerosas empresas debieron reorganizar su funcionamiento para mantener la actividad. Su aprobación buscó fijar un piso de derechos y responsabilidades en un esquema que, hasta entonces, se regulaba de manera dispersa o a través de acuerdos internos.
La nueva iniciativa, en cambio, apuesta por un esquema más desregulado, apoyado en la negociación individual o colectiva dentro del marco de la Ley de Contrato de Trabajo. Especialistas en derecho laboral advierten que, sin una normativa específica, muchos de los beneficios conquistados en los últimos años para quienes trabajan desde sus casas podrían quedar sujetos a la voluntad de las empresas o a la capacidad de negociación de cada trabajador.
El giro también contrasta con declaraciones previas del ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, quien había asegurado que la reforma no implicaría “quitar derechos”, sino modernizar y simplificar reglas. Para sindicatos y organizaciones de trabajadores, la derogación de la ley 27.555 va en sentido contrario, al desarmar un esquema de garantías que había sido consensuado como respuesta a un cambio estructural en el mundo del trabajo.
De ahora en más, será el debate parlamentario el que definirá si el teletrabajo en la Argentina mantiene un marco específico de protección o queda integrado plenamente al régimen general, con mayor flexibilidad pero también con menos certezas para quienes desarrollan su actividad lejos de los ámbitos laborales tradicionales.