sábado 3 de octubre de 2026

Conflicto vecinal

Un hombre montó un “peaje” en el dique Vulpiani y frenó el ingreso “si no pagan, no pasan”

Un video viral mostró a un vecino sentado en una reposera en un acceso al dique Vulpiani, en Villa Mercedes, exigiendo un pago para dejar pasar. Aseguró que el lugar “no es público” y que el terreno “es suyo”, aunque no exhibió documentación, según relataron visitantes afectados.
Un peaje bien caserito en Villa Mercedes: “Si no pagan, no pasan”
Un peaje bien caserito en Villa Mercedes: “Si no pagan, no pasan”

El dique Vulpiani, uno de los espacios de esparcimiento más concurridos de Villa Mercedes, quedó envuelto en una situación insólita que generó indignación y preocupación. En las últimas horas se viralizó un video en el que se observa a un hombre instalado en uno de los accesos al espejo de agua, exigiendo un pago a quienes pretendían ingresar por el camino que conecta con calle Chacabuco.

Según se ve en las imágenes y relataron personas que se encontraron con la escena, el sujeto montó una suerte de “peaje casero”: se sentó en una reposera, improvisó un corte de paso y comenzó a cobrar un canon a familias en vehículos, ciclistas, peatones y vecinos que intentaban pasar.

El argumento que habría utilizado fue contundente y repetido. “Esto es mío, no es público. De acá para allá es mi terreno y si no pagan, no pasan”, se escucha decir en el registro que circula en redes, y que abrió un debate inmediato sobre el uso del espacio y la libre circulación en un punto de alto tránsito turístico y recreativo.

Quienes se consideraron perjudicados describieron una actitud prepotente y sostuvieron que el hombre no exhibió ningún tipo de documentación que acreditara la propiedad del terreno ni autorización para instalar un control o cobrar ingreso. La escena, además, expuso un problema de fondo: la ausencia de una intervención inmediata para despejar el acceso y garantizar que el lugar pueda ser utilizado sin restricciones arbitrarias.

El episodio sumó malestar entre visitantes que eligen el dique para pasar el día en familia, especialmente en temporada, cuando el flujo de gente aumenta y los accesos se vuelven sensibles. La instalación de un cobro informal no solo encendió alertas por posibles abusos, sino también por el riesgo de conflictos con quienes se nieguen a pagar o intenten avanzar.

Por estas horas, el video funciona como disparador de un reclamo concreto: que se esclarezca la situación del acceso, se determine si corresponde a un espacio público o privado y, en cualquier caso, se garantice la circulación y el uso del paseo sin extorsiones ni cortes improvisados. En un lugar pensado para el descanso, la postal de la reposera y el “si no pagan, no pasan” dejó una pregunta incómoda que ahora espera respuesta institucional.