Ataque
Un micro con hinchas de Boca de San Luis fue atacado a pedradas en Chile tras el debut copero
El estreno de Boca Juniors en la Copa Libertadores 2026 no terminó con el pitazo final en Santiago, sino con un nuevo episodio de violencia fuera de la cancha. Un colectivo que trasladaba a hinchas xeneizes de San Luis fue atacado a pedradas en una ruta de Chile cuando emprendía el regreso hacia la Argentina, después de la victoria 2 a 1 del equipo de Claudio Úbeda ante Universidad Católica.
La denuncia tomó fuerza a partir de un video grabado por uno de los pasajeros y difundido en redes, donde se observan varias ventanillas destrozadas y daños en la carrocería de la unidad. El medio puntano El Chorrillero informó además que algunos simpatizantes habrían sufrido lesiones leves, aunque hasta el momento no trascendió un parte oficial que precise cantidad de heridos ni gravedad de las heridas.
De acuerdo con esa misma publicación, el micro de los hinchas sanluiseños no habría sido el único alcanzado por las agresiones. También se reportaron ataques contra otra unidad que trasladaba simpatizantes mendocinos, en una secuencia que volvió a exponer el clima de tensión que rodeó el viaje de los fanáticos argentinos en territorio chileno.
El contexto ya venía cargado desde la previa del partido. ESPN informó que hinchas de Boca sufrieron un asalto en las inmediaciones del hotel del plantel en Santiago, un hecho que encendió la alarma de seguridad antes del debut en la fase de grupos. Flashscore también dio cuenta de episodios de violencia y robos contra simpatizantes xeneizes en Chile antes del encuentro frente a Universidad Católica.
En lo deportivo, Boca logró sacar adelante una parada exigente y comenzó su camino en el Grupo D con una victoria 2 a 1 sobre Universidad Católica, con goles de Leandro Paredes y Adam Bareiro. Pero la noticia quedó parcialmente opacada por los incidentes que afectaron a los hinchas en el regreso y que volvieron a correr el foco desde la cancha hacia la seguridad.
Por ahora no hubo un pronunciamiento público detallado de autoridades chilenas sobre el ataque al colectivo de los hinchas puntanos. Lo que sí dejaron las imágenes fue una escena de fuerte preocupación entre los pasajeros, con vidrios rotos, tensión acumulada y el temor de que el viaje de vuelta terminara en una tragedia mayor.
La agresión reavivó además una discusión cada vez más frecuente en los torneos sudamericanos: la fragilidad de los operativos de seguridad cuando se combinan traslados masivos, antecedentes de violencia y recorridos largos por ruta. Esta vez, el saldo visible fue de daños materiales y versiones sobre heridos leves. Pero el episodio dejó otra señal preocupante en una Copa que, para los hinchas de Boca que viajaron desde San Luis, empezó con festejo y siguió con miedo.