Conflicto institucional
Polémica en la UNSL por una compra millonaria firmada antes del recambio rectoral
La Universidad Nacional de San Luis (UNSL) atraviesa horas de tensión puertas adentro tras conocerse una contratación directa por casi $8 millones para la compra de artículos de cuero y regalería vinculados a “Imagen Institucional”, autorizada en la recta final de la gestión del rector saliente Víctor Moriñigo. En un contexto de restricciones presupuestarias y reclamos por salarios y condiciones laborales, la decisión desató cuestionamientos en distintos claustros.
La medida quedó formalizada mediante el Decreto Rectoral N° 553/2025, fechado el 1° de septiembre, cuando la transición de autoridades ya estaba en marcha. La inversión estimada asciende a $7.930.000 y se tramitó bajo la modalidad de contratación directa por compulsa abreviada, según surge del expediente.
Desde sectores de la comunidad universitaria —docentes, nodocentes y estudiantes— las críticas apuntaron tanto al monto como a la oportunidad política del gasto. El eje del malestar se repite en conversaciones internas: mientras se discuten recursos para sostener el funcionamiento cotidiano y se acumulan demandas salariales, se habilita una erogación significativa destinada a obsequios y regalería institucional.
Otro punto que alimenta el debate es el antecedente administrativo del proceso. La compra no habría podido concretarse en dos compulsas de precios previas, lo que derivó en un nuevo llamado bajo modalidad directa. Para parte de la universidad, esa secuencia debió haber disparado una revisión más profunda sobre la necesidad y conveniencia del gasto, especialmente en un escenario económico adverso para el sistema universitario nacional.
En la universidad reconocen, además, que el tema toca una fibra sensible: la transición de autoridades ya había sido oficializada en agosto, cuando se inició formalmente el proceso de traspaso entre el rectorado saliente y el rector y vicerrectora electos.
Si bien el decreto sostiene que los artículos serán administrados por la Secretaría de Hacienda y que los ingresos que se generen pasarán a Recursos Propios, ese argumento no terminó de desactivar el cuestionamiento interno. En los claustros, el reproche no se limita a la letra administrativa: el foco está puesto en la priorización del gasto, la sensibilidad institucional y el mensaje que transmite una decisión de este tipo en plena discusión presupuestaria.
Con el recambio de autoridades ya concretado y una comunidad universitaria atravesada por demandas acumuladas, el episodio promete seguir en agenda. La expectativa ahora está puesta en si habrá explicaciones públicas más detalladas, auditoría interna o revisión de criterios, en un tema que ya instaló una discusión más amplia: qué se considera imprescindible en la UNSL cuando el margen financiero es estrecho y la conflictividad social crece.