viernes 9 de octubre de 2026

Cultura global

Trump criticó el show de Bad Bunny en el Super Bowl y abrió un nuevo cruce cultural

El expresidente de Estados Unidos apuntó contra el espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny y lo calificó de “afrenta” en redes. La actuación, histórica por su impronta puertorriqueña y el uso del español, generó apoyos y rechazos en plena polarización política.
Donald Trump arremete contra el espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl: "Una afrenta a la grandeza de EE.UU."
Donald Trump arremete contra el espectáculo de Bad Bunny en la Super Bowl: "Una afrenta a la grandeza de EE.UU."

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026, encabezado por Bad Bunny en el Levi’s Stadium de Santa Clara, quedó en el centro de una discusión que excedió lo musical. En las horas posteriores a la presentación, Donald Trump arremetió contra el show desde sus redes y lo describió como “una afrenta a la grandeza” de Estados Unidos, según reprodujeron medios europeos y estadounidenses.

La actuación del artista puertorriqueño fue presentada como un hito: Bad Bunny se convirtió en el primer latino en liderar en solitario el show del descanso, con una puesta en escena cargada de referencias culturales a Puerto Rico y un repertorio interpretado mayormente en español, acompañado por invitados.

En paralelo a las críticas, también hubo respaldos desde el arco político local. En la previa del evento, el gobernador de California, Gavin Newsom, declaró oficialmente el 8 de febrero como el “Día de Bad Bunny”, un gesto que fue leído como un reconocimiento a la proyección cultural del artista en uno de los escenarios más vistos del planeta.

El debate se amplificó en redes por el clima electoral y la agenda migratoria. Parte de la polémica se concentró en el tono identitario del show y en el contraste con sectores que reclaman una “tradición” más clásica del entretenimiento del Super Bowl.

El evento, además, tuvo derivaciones televisivas: en la transmisión oficial se registraron ediciones de audio durante la actuación previa de Green Day, un detalle que avivó discusiones sobre criterios editoriales y lenguaje en horario familiar.

Con cifras de audiencia todavía en consolidación, el impacto del show ya se mide en otro indicador: la capacidad de convertir un espectáculo musical en un hecho político y cultural. En un país atravesado por la polarización, el Super Bowl volvió a funcionar como vidriera global y, al mismo tiempo, como termómetro interno de sus tensiones.