Congreso
Diputados aprobó la reforma laboral y el proyecto vuelve al Senado por cambios clave
La Cámara de Diputados aprobó este viernes la reforma laboral impulsada por el oficialismo, mantuvo la columna vertebral del texto que venía del Senado y avanzó con una votación ajustada: 135 legisladores se pronunciaron a favor y 115 en contra. Sin embargo, el debate dejó una modificación clave —la eliminación de un artículo asociado a enfermedades y accidentes de trabajo— que obliga a que el proyecto vuelva a la Cámara alta antes de convertirse en ley.
El paquete introduce cambios en la Ley de Contrato de Trabajo, en el régimen sindical y en las condiciones de negociación colectiva. Entre los ejes centrales, habilita una mayor descentralización de los acuerdos: los convenios por empresa o de menor ámbito ganarían peso frente a convenios generales de actividad, una dinámica que —según la lectura de distintos bloques— podría redefinir el rol de los sindicatos en la representación colectiva.
Otro punto que generó discusión es la eliminación de la “ultraactividad”. En la práctica, implica que los convenios vencidos no se prorrogarían automáticamente hasta firmar uno nuevo: se mantendrían, en lo sustancial, solo las normas referidas a condiciones de trabajo mientras se renegocia.
En materia de jornada, el texto incorpora el esquema de banco de horas para compensar extensiones de un día con reducciones de otro, sin superar el máximo legal semanal, y fija un tope de 12 horas con descanso obligatorio. También introduce cambios en vacaciones: fija el período de otorgamiento entre el 1° de octubre y el 30 de abril y permite fraccionarlas, con un mínimo de 7 días.
En el capítulo económico-laboral, se mantiene el criterio general de indemnización de un mes por año trabajado, pero se precisan exclusiones para el cálculo de liquidaciones en despidos sin causa, dejando afuera conceptos no mensuales. Además, se incorpora un régimen de pago en cuotas para sentencias judiciales laborales (con condiciones diferenciadas para pymes), un aspecto que abre margen de interpretación judicial caso por caso.
El proyecto crea, además, un Fondo de Asistencia Laboral con aportes mensuales según el tamaño de la empresa, y suma un capítulo de incentivos vinculados al empleo registrado. En paralelo, incluye el RIMI, un régimen de inversión para pymes con beneficios impositivos, incorporado dentro del mismo paquete normativo.
En el tramo sindical, se establece un tope para cuotas solidarias, se regulan asambleas en lugares de trabajo y se fija un crédito de horas para delegados. Y sobre el derecho de huelga, se introducen categorías de “servicios esenciales” y “servicios trascendentales” con exigencias de cobertura mínima del 75% y del 50%, respectivamente, además de tipificar como infracciones muy graves ciertas modalidades de bloqueo o intimidación que afecten la libertad de trabajo.
También se incorporan cambios sobre contratación de terceros, se redefine el encuadre de trabajadores de plataformas como “prestadores independientes” con obligaciones de seguros y capacitación a cargo de las empresas, y se endurecen requisitos de validez para certificados médicos, con posibilidad de junta médica ante discrepancias.
En San Luis, la votación dejó una postal nítida: Carlos Almena y Mónica Becerra acompañaron el proyecto, mientras que Jorge “Gato” Fernández, Ernesto “Pipi” Alí y Claudio Álvarez lo rechazaron.
Con el texto de regreso en el Senado, el oficialismo buscará cerrar la sanción definitiva la próxima semana. La oposición, en tanto, anticipó que seguirá de cerca el trámite y no descarta judicializar artículos sensibles, especialmente los vinculados a negociación colectiva y derecho de huelga, en un escenario donde el debate laboral promete extenderse más allá del recinto.