Combustibles
El Gobierno postergó el aumento del impuesto a los combustibles y lo pasó a mayo
El Gobierno nacional volvió a intervenir sobre la carga impositiva que pesa sobre los combustibles y postergó el aumento que debía comenzar a regir este 1° de abril. Lo hizo a través del Decreto 217/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, con el que trasladó para mayo la aplicación de los incrementos remanentes sobre naftas y gasoil.
La norma modifica el esquema que venía establecido por el Decreto 617/2025 y sus actualizaciones, y prorroga hasta el 30 de abril el período de diferimiento. En los hechos, el ajuste pendiente del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del tributo al dióxido de carbono recién comenzará a correr desde el 1° de mayo de 2026.
En los fundamentos, el Ejecutivo sostuvo que la decisión apunta a “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Con esa fórmula, la Casa Rosada volvió a optar por desacelerar el traslado impositivo al precio final de los combustibles, una herramienta que ya viene utilizando desde 2024 para amortiguar el impacto inflacionario.
La medida llega en un contexto delicado para el mercado energético. Según TN, en marzo las naftas y el gasoil acumularon subas del 20% por el salto del petróleo internacional, que superó los US$100 en medio de la guerra en Medio Oriente. Ese encarecimiento empezó a meter presión no solo en los surtidores, sino también en la inflación de marzo y abril.
Por eso, el Gobierno resolvió ganar tiempo. La postergación alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, y evita por ahora que el componente tributario empuje otro ajuste inmediato en los precios. La decisión, sin embargo, no elimina el problema: solo lo corre en el calendario y deja latente una nueva discusión para el arranque de mayo.
Detrás de esa estrategia también aparece un costo fiscal. Distintos informes privados ya habían advertido que las sucesivas postergaciones de 2025 implicaron una resignación importante de ingresos para el Tesoro, en una administración que hace del superávit uno de sus principales argumentos políticos.
La decisión, en definitiva, confirma que el Gobierno sigue caminando por una cornisa: necesita sostener la recaudación, pero al mismo tiempo intenta evitar que el precio de los combustibles vuelva a convertirse en un factor de desestabilización para la inflación. Abril quedó, por ahora, a resguardo. Mayo volverá a poner ese equilibrio a prueba.