Mercados
El petróleo volvió a subir por la lenta reapertura de Ormuz y la fragilidad de la tregua
Los precios internacionales del petróleo retomaron la senda alcista y volvieron a acercarse a los 100 dólares por barril. El Brent subió este jueves hasta los US$98,16, mientras que el WTI escaló a US$99,15, en un mercado que volvió a castigar la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente.
El principal factor detrás del rebote es el cuello de botella que persiste en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. Más de un día después del anuncio de una tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, el tráfico marítimo seguía prácticamente paralizado: en las últimas 24 horas solo había cruzado un buque tanque de productos petroleros y cinco cargueros graneleros, muy lejos de los niveles normales previos al conflicto.
Antes de la guerra, por Ormuz transitaban cerca de 140 embarcaciones por día. Ese dato explica por qué el mercado reaccionó con tanta sensibilidad: aunque formalmente haya un alto el fuego, la reapertura real del paso sigue siendo extremadamente limitada y el flujo de crudo continúa bajo amenaza.
A esa tensión logística se suma la fragilidad política de la tregua. Reuters informó que los operadores energéticos siguen dudando de la solidez del cese de hostilidades, en un contexto donde persisten riesgos militares, altos costos de seguros y cautela extrema entre navieras y armadores. Incluso con una tregua en pie, el mercado interpreta que la normalización del suministro no será inmediata.
La lectura de los analistas es que el primer día de alto el fuego estuvo lejos de despejar los temores. El tráfico no se normalizó, las amenazas regionales no desaparecieron y la sensación dominante entre los operadores es que sigue siendo prematuro hablar de una descompresión plena. Por eso, tras la fuerte baja de la rueda anterior, el petróleo recuperó terreno con rapidez.
El nuevo salto del crudo vuelve a poner presión sobre la economía global. Si Ormuz no recupera pronto un flujo cercano al habitual, el riesgo ya no será solo financiero: puede trasladarse a costos logísticos, inflación energética y nuevas tensiones sobre combustibles y comercio internacional. El mercado, por ahora, parece haber enviado un mensaje claro: la tregua existe, pero la crisis todavía no terminó.