Economía
El Gobierno flexibilizó el cepo y abrió alivios para exportadores, viajeros y empresas
El Gobierno nacional dio este jueves un nuevo paso en la flexibilización del cepo cambiario con una serie de medidas oficializadas por el Banco Central a través de la Comunicación “A” 8417. El paquete apunta a aliviar restricciones sobre exportaciones, pagos externos, coberturas y uso de divisas, en un contexto en el que todavía sigue abierta la discusión con el Fondo Monetario Internacional por la segunda revisión del acuerdo firmado en 2025.
Uno de los cambios más relevantes alcanza a las personas humanas que exportan bienes. Desde ahora quedarán exceptuadas de la obligación de liquidar esos cobros en el mercado local, siempre que ingresen los fondos por el mercado de cambios dentro de los plazos previstos. El criterio pasa así a alinearse con el que ya regía para las exportaciones de servicios de personas humanas, aunque la excepción no se aplicará cuando la exportación haya sido hecha por cuenta y orden de personas jurídicas u otras universalidades.
La flexibilización también impacta sobre los consumos y retiros en el exterior. El Banco Central dejó sin efecto el límite que regía para las extracciones de efectivo fuera del país mediante tarjetas de crédito o compra emitidas localmente. Hasta ahora existía un tope de US$50, por lo que la decisión apunta especialmente a viajeros argentinos que necesitaban acceder a efectivo en el exterior.
Para las empresas, el paquete suma cambios pensados para dar más margen operativo en materia de comercio exterior. La nueva norma amplía los plazos para el ingreso y liquidación de divisas en exportaciones a sociedades controladas por el propio exportador argentino, siempre que no haya superado los US$200 millones anuales en ventas externas el año previo. También extiende a 365 días el plazo para determinados rubros, entre ellos indumentaria, calzado, artículos de marroquinería y partes de reactores nucleares, cuando se trate de contrapartes no vinculadas.
Otro tramo de la flexibilización apunta a las obligaciones financieras. Las entidades podrán dar acceso al mercado de cambios para pagar capital e intereses de ciertos títulos valores con hasta tres días hábiles de anticipación al vencimiento. Además, el Banco Central eliminó la necesidad de pedir autorización previa para cancelar capital de endeudamientos financieros con vinculadas en dos supuestos: cuando ingresen nuevos fondos del exterior con plazos largos y período de gracia, o cuando la deuda surja de una refinanciación con el mismo acreedor bajo esas mismas condiciones.
La comunicación también abrió una ventana para las coberturas cambiarias. A partir de ahora, las empresas podrán acceder al mercado oficial para pagar primas, constituir garantías y cancelar contratos de cobertura entre monedas extranjeras vinculados a pasivos externos declarados, siempre que no cubran riesgos superiores a las obligaciones efectivamente registradas. En paralelo, el BCRA sumó una exigencia para ciertas transferencias de divisas al exterior: los clientes deberán comprometerse por declaración jurada a no comprar títulos con liquidación en moneda extranjera durante los 90 días posteriores, salvo excepciones puntuales.
En términos prácticos, las medidas alcanzan a cuatro grandes grupos: personas humanas que exportan bienes o servicios, viajeros que usan tarjetas en el exterior, empresas exportadoras con plazos ajustados para liquidar divisas y firmas con pasivos externos que necesitan pagar deuda o cubrirse de riesgos cambiarios. El objetivo oficial es seguir desmontando trabas sin abrir de golpe el mercado.
El trasfondo político y financiero no es menor. Según TN, la segunda revisión del programa con el FMI sigue sin cerrarse y de su aprobación depende un desembolso de US$1000 millones. En ese marco, el Gobierno busca mostrar señales de normalización cambiaria y mayor flexibilidad operativa, mientras intenta sostener la acumulación de reservas y evitar nuevos ruidos en el mercado