Eutanasía
El plan para sacrificar hipopótamos desató rechazo en Doradal y abrió otra grieta en Colombia
La decisión del Gobierno colombiano de avanzar con la eutanasia de parte de los hipopótamos descendientes de los animales introducidos por Pablo Escobar volvió a encender una fuerte controversia en Antioquia. El Ministerio de Ambiente activó un plan de choque que, por primera vez, incorpora un protocolo técnico de eutanasia dentro de una estrategia integral para controlar una población invasora que ya genera preocupación ambiental en el Magdalena Medio.
El plan prevé que las medidas empiecen a implementarse en el segundo semestre de 2026 y contempla la intervención inicial sobre alrededor de 80 ejemplares. Según informó Reuters, el programa tiene un presupuesto de 7.200 millones de pesos colombianos e incluye también acciones de confinamiento y relocalización, aunque las autorizaciones internacionales para trasladar animales todavía no fueron obtenidas.
La justificación oficial se apoya en el crecimiento sostenido de la especie y en su impacto sobre los ecosistemas. El Ministerio de Ambiente sostuvo que la población actual ronda los 200 hipopótamos y advirtió que, si no se actúa, podría acercarse a los 1.000 ejemplares en 2035. El Gobierno argumenta que esa expansión amenaza especies nativas, deteriora la calidad del agua y agrava los desequilibrios ambientales en la región.
Pero en Doradal, donde los hipopótamos se convirtieron en una presencia habitual y también en un imán turístico, la reacción fue de rechazo. Blu Radio recogió el testimonio de comerciantes y activistas que reclamaron otras salidas, como la esterilización o el traslado a otros países, y cuestionaron que la eutanasia aparezca como la respuesta principal frente a un problema que lleva años sin resolverse.
Uno de los planteos más duros fue el de la vocera de la Comisión Protectora de la Vida de los Hipopótamos, Tania Galindo, quien aseguró que las organizaciones defensoras no fueron escuchadas durante el proceso. En la misma línea, habitantes de la zona remarcaron que estos animales ya forman parte de la identidad local y pidieron que el Estado explore a fondo opciones menos drásticas antes de avanzar con el sacrificio.
La autoridad ambiental regional, Cornare, se mostró respetuosa de la decisión nacional, pero dejó abierta la puerta a otras herramientas. Su director, Javier Valencia, dijo que el organismo espera conocer en detalle los protocolos y los ejecutores del plan, y reiteró que la corporación siempre estuvo dispuesta a considerar caminos como la translocación, el confinamiento o la esterilización, en una región donde el hipopótamo no tiene depredadores naturales.
La discusión, en el fondo, expone un conflicto más amplio entre conservación, bienestar animal y economía local. Para el Gobierno, la prioridad es frenar una invasión biológica que ya considera insostenible. Para parte de la comunidad, en cambio, el sacrificio masivo llega tarde, mal y sin diálogo suficiente. En ese cruce, el plan oficial todavía tiene una hoja de ruta, pero no logró desactivar la resistencia social que ya empezó a crecer en el territorio.