Violencia
La tía del niño asesinado en Misiones reveló años de violencia familiar
La investigación por el asesinato de Ilan Mareco Vázquez, el niño de 8 años hallado muerto en Santa Ana, Misiones, incorporó un testimonio que expone un presunto historial de violencia dentro del hogar. Una tía de la víctima aseguró que la madre agredía desde hacía años a sus hijos y que había interrumpido un tratamiento psiquiátrico.
María Itatí Olmedo afirmó que los episodios de maltrato eran frecuentes y que distintos integrantes de la familia evitaban intervenir por temor a posibles represalias de la mujer, actualmente señalada como la principal sospechosa del crimen.
“Era habitual con todos los chicos. Nosotros mirábamos y no podíamos entrar a la casa porque podía reaccionar mal”, relató la mujer al describir el clima que, según su versión, rodeaba a la familia.
Olmedo recordó un episodio ocurrido años atrás, cuando una de las hijas de la acusada habría pedido ayuda después de sufrir una agresión. Según contó, la adolescente pasó una noche escondida por miedo y luego fue alentada por familiares a recurrir a la Prefectura.
La tía sostuvo que el padre de los menores trabajaba en el sur del país y permanecía largos períodos fuera de la vivienda. Durante esas ausencias, afirmó, la mujer aumentaba el control sobre sus hijos y restringía el contacto con familiares y vecinos.
También aseguró que las agresiones incluían golpes con diferentes objetos. “Le pegaba a la hija, le pegaba feo, con cinto y con garrote”, declaró.
El testimonio forma parte de los elementos que ahora analiza la Justicia para reconstruir el contexto previo al crimen y determinar si existieron denuncias, intervenciones institucionales o señales de riesgo que no fueron atendidas a tiempo.
El tratamiento que habría abandonado
Olmedo también se refirió a la salud mental de la acusada y señaló que tiempo atrás había recibido indicaciones para realizar controles médicos y continuar con un tratamiento.
“Se fue a Posadas a hacerse los estudios, pero después no siguió más”, sostuvo.
Además, mencionó un episodio anterior en el que la mujer habría atacado a su pareja y posteriormente agredido a una integrante de la Policía durante una intervención. Según la familiar, después de aquel hecho los profesionales le indicaron un seguimiento psiquiátrico que no habría continuado.
La principal hipótesis de los investigadores indica que la acusada podría haber atravesado una alteración psíquica al momento del crimen. Sin embargo, esa circunstancia deberá ser establecida mediante las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas ordenadas en el expediente.
La existencia de un diagnóstico o de un tratamiento previo no determina por sí sola su responsabilidad penal. La Justicia deberá establecer si comprendía la criminalidad de sus actos y si podía dirigir sus acciones al momento del hecho.
La acusada continúa internada
La mujer, de 30 años, permanece internada bajo custodia policial en el Hospital Escuela de Agudos Ramón Madariaga, de Posadas. Allí recibe atención por las lesiones que presentaba cuando fue encontrada.
Debido a su estado de salud, todavía no pudo ser indagada. La Justicia aguardará el alta médica y los resultados de las pericias antes de avanzar con las próximas medidas procesales.
Las otras dos hijas de la acusada, de 15 y 10 años, quedaron provisoriamente al cuidado de una hermana de la mujer. Su situación es supervisada por la Justicia y por los organismos provinciales de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes.
Mientras avanza la causa, los investigadores intentan reconstruir el entorno familiar de Ilan y determinar si el crimen fue precedido por una situación prolongada de violencia. El testimonio de su tía abre nuevos interrogantes sobre las señales previas y las intervenciones que pudieron haberse realizado para proteger a los menores.