sábado 12 de septiembre de 2026

Identidad

Mariela fue entregada al nacer y busca a su madre biológica en San Luis

Nació en Mendoza en 1974 y recién a los 13 años descubrió que no era hija biológica de quienes la criaron. Su madre habría sido una adolescente de 16 años oriunda de San Luis. Medio siglo después, Mariela Fernández intenta encontrarla.
La entregaron en Mendoza cuando nació y ahora busca a su madre biológica en San Luis
La entregaron en Mendoza cuando nació y ahora busca a su madre biológica en San Luis

Mariela Fernández tiene 52 años, vive en Mendoza y desde hace tres intenta reconstruir una historia que comenzó apenas nació. Busca a su madre biológica, una mujer que sería oriunda de San Luis y que, según los datos que logró reunir, tenía apenas 16 años cuando la dio a luz.

Mariela nació el 9 de enero de 1974 en el hospital Diego Paroissien de Maipú. De acuerdo con el relato que recibió a lo largo de su vida, la familia de su madre biológica habría decidido trasladar a la adolescente desde San Luis hasta Mendoza para ocultar el embarazo y posteriormente entregar a la beba.

Dos días después de su nacimiento, el 11 de enero, Víctor Fernández habría llegado hasta la puerta del hospital acompañado por su hermana para recibir a la recién nacida. Desde ese momento, Mariela creció creyendo que aquel matrimonio era su familia biológica.

La verdad apareció cuando tenía 13 años.

Mariela recuerda que atravesaba un momento de angustia cuando preguntó directamente si era adoptada. Fue entonces cuando quienes la habían criado le confirmaron que no era su hija biológica. Hasta ese momento, asegura, nunca le habían hablado de su verdadera procedencia.

Ellos lo llamaron así, pero para mí solo se apropiaron de mí”, expresó al reconstruir su historia. Se trata de su interpretación personal sobre lo ocurrido, ya que públicamente no se conocen actuaciones judiciales que hayan determinado las circunstancias legales en las que fue entregada.

Una adolescente de San Luis y un nombre que nunca recibió

Los datos sobre su madre son pocos, pero Mariela conserva algunos que considera fundamentales para la búsqueda.

Según le contaron, tenía 16 años, era de contextura pequeña, ojos claros y físicamente muy parecida a ella. También sabe que provenía de San Luis, aunque hasta ahora no logró establecer de qué localidad.

Hay además un detalle que la acompaña desde hace décadas.

Mariela asegura que, cuando su madre biológica la entregó, lo hizo llorando y pidió que la llamaran Anahí. La intención, según el relato familiar que recibió años después, era conservar alguna posibilidad de encontrarla en el futuro.

Pero el pedido nunca se cumplió. La beba fue inscripta y criada como Mariela.

Ese dato se convirtió con el tiempo en una de las pocas pistas emocionales de una historia en la que faltan documentos, nombres y certezas.

Una enfermera aparece como posible nexo

Otro elemento que pudo reconstruir apunta a una enfermera que habría intervenido como intermediaria en la entrega.

Mariela no conoce su identidad, aunque asegura haber podido ubicarla muchos años después. Cuando intentó obtener información, no consiguió respuestas que permitieran avanzar. Actualmente la mujer es de edad avanzada y, según explicó Fernández, ya no estaría en condiciones de reconstruir aquellos acontecimientos.

La muerte de sus padres adoptivos también cerró otras posibilidades. Víctor Fernández falleció hace 28 años y Dora Pravata, quien la crió como madre, murió hace aproximadamente un año y medio.

Con ellos desaparecieron dos de las personas que podían conocer con mayor precisión qué ocurrió en enero de 1974.

Una búsqueda que lleva tres años

Hace alrededor de tres años, Mariela decidió dejar de convivir únicamente con las preguntas y comenzar una búsqueda activa.

Las redes sociales se transformaron en su principal herramienta. Desde allí intenta que su historia llegue a San Luis y que alguien pueda reconocer alguno de los datos: una adolescente embarazada en 1973, trasladada posteriormente a Mendoza; un nacimiento en Maipú el 9 de enero de 1974; o el nombre Anahí, aquel que su madre habría querido darle.

Hasta ahora no consiguió una respuesta definitiva.

Mariela tiene tres hijos —Iván, Sofía y Melina— y asegura que su búsqueda no está impulsada por un reproche hacia aquella mujer, sino por una necesidad que la acompaña desde la adolescencia.

Mi deseo es saber si está viva y poder conocerla”, resumió.

Cincuenta y dos años después de aquel nacimiento en Mendoza, su historia sigue teniendo un vacío. Mariela no busca solamente un nombre: intenta saber quién fue aquella adolescente de San Luis que la tuvo en 1974, qué ocurrió después de la separación y si todavía existe la posibilidad de encontrarse.

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