sábado 5 de septiembre de 2026

Comercio exterior

Argentina quedó afuera del nuevo cupo de carne de Estados Unidos de 300.000 toneladas

El Gobierno de Donald Trump habilitó desde septiembre un volumen adicional con arancel preferencial para contener los precios internos. Argentina no podrá utilizarlo porque ya cuenta con una cuota propia, aunque sus exportaciones al mercado estadounidense crecieron más de 200% en un año.

Estados Unidos amplió en 300.000 toneladas el cupo de importación de carne vacuna con arancel preferencial, pero la medida dejó afuera a la Argentina, que ya dispone de una cuota propia dentro del sistema comercial estadounidense.

La decisión fue oficializada por el gobierno de Donald Trump y comenzará a regir el 1° de septiembre. El objetivo declarado es aumentar la oferta de carne en el mercado estadounidense y contener el precio de los alimentos, en un contexto de fuerte demanda y una producción local que enfrenta restricciones.

El nuevo volumen estará destinado exclusivamente al contingente denominado “Otros países o áreas”, utilizado principalmente por Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y los Países Bajos. Argentina, Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y el Reino Unido, que cuentan con cuotas individuales, no podrán acceder a esas 300.000 toneladas adicionales.

El cupo extraordinario será distribuido en tres etapas de 100.000 toneladas. La primera regirá del 1° al 30 de septiembre, la segunda durante octubre y la tercera comenzará el 31 de octubre y continuará hasta agotar el volumen disponible o hasta el 30 de noviembre.

El mecanismo será bajo el criterio de “primero llegado, primero servido”, por lo que los importadores podrán utilizar el contingente hasta que se complete el volumen habilitado.

Por qué Argentina quedó afuera

La exclusión no responde a una nueva restricción específica contra la carne argentina, sino al diseño del nuevo esquema estadounidense. Como Argentina ya tiene asignada una cuota individual, no forma parte del grupo que podrá utilizar el volumen extraordinario anunciado por Trump.

La situación adquiere particular relevancia porque el mercado estadounidense se convirtió en uno de los principales destinos para las exportaciones argentinas de carne vacuna.

En febrero de este año, ambos países habían acordado elevar de 20.000 a 100.000 toneladas el contingente argentino que puede ingresar sin aranceles. Ese cambio abrió una oportunidad para los frigoríficos nacionales y permitió acelerar los envíos hacia Estados Unidos.

Los números reflejan ese crecimiento. Durante los primeros siete meses de 2026, la Argentina exportó 67.118 toneladas de carne vacuna a Estados Unidos, frente a las 22.183 toneladas enviadas durante el mismo período de 2025.

El incremento interanual fue del 202,6%, una expansión que convirtió al mercado norteamericano en un destino cada vez más importante para la industria frigorífica argentina.

Estados Unidos busca más carne

La decisión de ampliar temporalmente las importaciones se produce mientras el mercado estadounidense enfrenta una oferta ajustada. La Casa Blanca argumentó que el rodeo bovino del país atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas.

A esa situación se suman las restricciones para importar ganado en pie desde México debido a la presencia de la mosca barrenadora del Nuevo Mundo, además de los efectos de la sequía y los incendios sobre distintas regiones productoras.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta, en ese contexto, una caída cercana al 4% en la producción de carne vacuna durante 2026 respecto de 2025.

Para la Argentina, el nuevo escenario presenta una particularidad: aunque quedó afuera del cupo extraordinario, mantiene una posición favorable gracias al aumento de su propia cuota y al fuerte crecimiento registrado en los envíos.

La clave para los exportadores será ahora aprovechar al máximo las 100.000 toneladas asignadas a la Argentina y consolidar su participación en un mercado que atraviesa una creciente necesidad de abastecimiento externo.

Así, la decisión de Washington genera una paradoja para el sector argentino: queda fuera de una nueva oportunidad de corto plazo, pero conserva una cuota propia que se multiplicó este año y que ya está mostrando un fuerte impacto en las exportaciones.

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