viernes 25 de septiembre de 2026

CIENCIA

El volcán del Pacífico que se hundió casi 700 metros y provocó un tsunami de más de 40 metros

Una investigación publicada en Nature Geoscience reconstruyó qué ocurrió debajo del océano durante la violenta erupción del volcán Hunga, en Tonga, registrada el 15 de enero de 2022. Los investigadores determinaron que la caldera se hundió casi 700 metros en cuestión de horas y que el desplazamiento de enormes cantidades de material contribuyó a generar un tsunami de más de 40 metros.

El estudio fue posible gracias a la existencia de mapas detallados del fondo marino realizados antes de la erupción y a nuevos relevamientos efectuados después del fenómeno. Esto permitió comparar la estructura del volcán y reconstruir con precisión los cambios producidos durante una de las erupciones submarinas más violentas de las últimas décadas.

Un hundimiento de casi 700 metros

Antes de la erupción, la caldera de Hunga tenía entre 150 y 200 metros de profundidad y unos 4,5 kilómetros de diámetro. Después del colapso, el fondo quedó aproximadamente a 850 metros de profundidad y el diámetro aumentó hasta unos 4,8 kilómetros.

Los científicos estimaron que el fenómeno desplazó alrededor de 8,9 kilómetros cúbicos de material. Unos 6,85 kilómetros cúbicos correspondieron directamente al colapso de la caldera, mientras que el volumen restante estuvo relacionado con la erosión de las paredes del volcán provocada por corrientes submarinas de material volcánico.

En algunas zonas, particularmente en el sector noroeste, el hundimiento fue todavía mayor: los investigadores estimaron descensos del terreno de entre 800 y 1.100 metros.

Cómo se generó un tsunami excepcional

El colapso ocurrió mientras el magma era expulsado desde una cámara ubicada entre 2 y 10 kilómetros por debajo del volcán. Los investigadores estimaron que la cámara contenía unos 27 kilómetros cúbicos de material y que el vaciamiento de aproximadamente una cuarta parte a un tercio pudo ser suficiente para desencadenar el hundimiento de la caldera.

La rápida caída del fondo volcánico desplazó una enorme masa de agua en un período muy corto. Ese mecanismo habría contribuido de manera decisiva a la generación del tsunami, que alcanzó alturas superiores a los 40 metros en zonas situadas a menos de 100 kilómetros del volcán.

La erupción también produjo una columna de ceniza y vapor que superó los 55 kilómetros de altura y ondas de presión atmosférica que recorrieron el planeta.

El fondo del océano también quedó afectado

La violencia del fenómeno no quedó limitada a la caldera. Los flujos de material volcánico erosionaron el lecho oceánico y provocaron daños en más de 190 kilómetros de cables submarinos de telecomunicaciones, una infraestructura crítica para las comunicaciones internacionales.

Los relevamientos posteriores también permitieron detectar columnas de fluidos calientes que surgían desde el interior de la caldera. Algunas alcanzaban entre 450 y 500 metros sobre el fondo marino.

Para octubre de 2022, las columnas más profundas ya no eran detectables. Los investigadores plantearon como posibles explicaciones una retirada del magma hacia el interior de la Tierra o el taponamiento natural de las salidas debido a la acumulación de minerales.

Una advertencia para el estudio de los volcanes submarinos

Para los autores, el caso de Hunga demuestra que incluso volcanes submarinos relativamente pequeños pueden desencadenar fenómenos de gran magnitud. La caldera se encuentra entre las más pequeñas de una base de datos mundial de 177 estructuras, pero su erupción produjo efectos excepcionales.

El trabajo también pone de relieve la dificultad de estudiar estos procesos. Gran parte de las transformaciones se producen a cientos de metros bajo el nivel del mar y resultan prácticamente imposibles de observar directamente.

Por eso, los investigadores destacan la importancia de realizar relevamientos frecuentes y de alta resolución del fondo oceánico. Contar con mapas previos permitiría detectar cambios rápidamente y mejorar la comprensión de estos fenómenos, además de contribuir al desarrollo de sistemas de alerta frente a futuros tsunamis.

El volcán del Pacífico que se hundió casi 700 metros y provocó un tsunami de más de 40 metros
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