viernes 9 de octubre de 2026

Reforma económica y tecnológica del Gobierno

Celulares de lujo más baratos, el plan Milei para eliminar impuestos y competir con Chile y Brasil

Desde el 15 de enero, los celulares importados de alta gama pagarán cero aranceles y menos impuestos internos. El Gobierno de Javier Milei espera una baja de hasta el 40 % en los precios y un aumento del consumo, aunque la medida pone en alerta a las fábricas de Tierra del Fuego.
Los celulares traídos de afuera bajarán hasta un 40% desde el 15 de enero
Los celulares traídos de afuera bajarán hasta un 40% desde el 15 de enero

El Gobierno nacional avanza con una de las medidas más ambiciosas de su programa económico: la desregulación total de los aranceles a los productos electrónicos importados. A partir del 15 de enero de 2026, los celulares traídos del exterior —incluidos los de tecnología 5G de alta gama— dejarán de tributar derechos de importación, lo que podría reducir su precio final hasta en un 40 %.

La iniciativa, oficializada mediante el Decreto 333/2025, elimina el Derecho de Importación Extrazona (DIE) que actualmente representa un 8 % del valor de los productos y reduce los impuestos internos del 19 % al 9,5 %. Según estimaciones del sector privado, el impacto será inmediato y beneficiará tanto a los consumidores como a las cadenas de importación.

“Esta política busca hacer más accesible la tecnología para el trabajo y la educación, además de reducir el contrabando y promover un mercado más competitivo y transparente”, explicó Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka, una firma especializada en logística y comercio exterior.

En el sector ya se preparan para la nueva etapa. En la tienda oficial MacStation, por ejemplo, un iPhone 16 Pro Max de 256 GB cuesta hoy $ 4.199.999, y un iPhone 16 Plus de 512 GB, $ 4.999.999. Tras la eliminación de los aranceles, ambos modelos deberían reducirse alrededor de un 19 %, según el gerente general de la distribuidora. En el caso del Samsung Galaxy A35 5G, la rebaja podría alcanzar el 40 %.

Estrategias frente al cambio

Para los importadores, la recomendación es clara: esperar. Las empresas que reciban mercadería entre diciembre y enero podrán dejarla en zona franca y nacionalizarla recién después del 15 de enero, cuando la baja impositiva esté vigente, evitando así el pago del arancel.

En el caso de los consumidores, la consigna también es la paciencia. Se espera que los precios de los celulares y dispositivos tecnológicos importados experimenten una baja significativa a partir del próximo año, en línea con la apertura arancelaria y la reducción de impuestos.

“El proceso gradual de reducción permitió que el mercado se adapte, pero el salto de enero marcará un cambio estructural”, afirmó Salomón, quien proyecta que las importaciones de celulares podrían duplicarse en 2026.

Un nuevo mapa para la industria

El anuncio llega en un momento de fuerte dinamismo del comercio exterior con China, principal origen de la electrónica que ingresa al país. Según datos del INDEC, las importaciones desde ese país crecieron un 73,5 % en el primer bimestre del año, alcanzando US$ 3.024 millones, con un salto del 152 % en el rubro de teléfonos y computadoras.

Sin embargo, el nuevo escenario también genera inquietud. En Tierra del Fuego, donde operan más de 20 fábricas dedicadas al ensamblaje de celulares, la medida despierta alarma por la pérdida de competitividad frente a los productos importados.

El régimen industrial fueguino, vigente desde hace más de medio siglo, permitió sostener el empleo y la población en la región más austral del país. Pero con los aranceles reducidos a cero, la brecha de costos entre los productos locales y los importados se ampliará aún más.

“Bajar los aranceles puede ser positivo para los consumidores, pero deja en situación crítica a una industria que no puede competir con celulares que ingresan sin pagar derechos”, reconoció un empresario del sector electrónico.

Entre la liberalización y el impacto social

El Gobierno de Javier Milei defiende la medida como parte de su plan de apertura económica y competencia global. En la práctica, el decreto alinea a la Argentina con países como Brasil y Chile, donde los aranceles sobre tecnología son casi nulos y los precios finales sensiblemente más bajos.

Para los consumidores, la noticia promete alivio en un contexto de inflación sostenida y poder adquisitivo deteriorado. Para la industria nacional, en cambio, abre un frente complejo: el desafío de reconvertirse o desaparecer ante un mercado que, desde enero, será más libre, más competitivo y —posiblemente— más despiadado.