Justicia
La mujer que apuñaló a su ex violó la perimetral y el juez define si la encarcela
La escena se repitió en menos de 48 horas y volvió a encender las alarmas judiciales. Florencia Magalí Barroso fue imputada por intentar matar a su ex pareja y padre de su hija de cuatro años, quedó en libertad con una prohibición de acercamiento y, el mismo día en que recuperó la calle, regresó a la vivienda del hombre que había apuñalado horas antes.
La fiscal de Instrucción Cecilia Framini la acusa de “homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa” y, tras el segundo episodio, también de “desobediencia judicial”. A la vez, reclamó que se le dicte prisión preventiva. El juez de Garantías de Villa Mercedes, Matías Farinazzo Tempestini, que el miércoles había ordenado su libertad bajo restricción de contacto, ahora deberá decidir si la envía al Servicio Penitenciario de San Luis o si vuelve a dejarla en libertad.
El primer ataque ocurrió el martes alrededor de las 5:30, en Justo Daract. De acuerdo con la versión de la fiscalía, Barroso llegó hasta la casa de su ex pareja, intentó entrar por la fuerza y rompió vidrios en su intento de ingreso. El objetivo era llevarse a la hija de ambos, una niña de cuatro años cuya tenencia está actualmente en manos de otra familiar, por disposición de un Juzgado de Familia.
Ante los golpes y los gritos, el hombre salió a la calle para intentar calmar la situación. Según la hipótesis de la acusación, la mujer no quiso dialogar: se acercó y lo apuñaló a la altura del pecho para luego retirarse del lugar. El hermano de la víctima lo trasladó de urgencia al Hospital de Justo Daract, donde recibió atención médica.
La secuencia quedó respaldada por múltiples llamados al 911. Vecinos alertaron primero sobre la presencia de la mujer en la vivienda, luego sobre los insultos y los intentos de ingreso, y finalmente sobre el incremento de la violencia y la rotura de vidrios. El último llamado se registró a las 5:42, cuando el hombre ya había sido herido.
Cuando el personal de la Comisaría 18ª llegó a la zona, la víctima ya no estaba en el domicilio. Los efectivos se dirigieron al hospital y allí encontraron tanto al damnificado como a Barroso, ambos siendo asistidos. Tras ser atendida, la mujer fue demorada y, pocas horas después, la fiscal Framini dispuso formalmente su detención y su traslado a tribunales para la audiencia de imputación.
En esa primera audiencia, la representante del Ministerio Público Fiscal expuso la calificación de “homicidio agravado por ser una persona con la que mantuvo una relación de pareja, en grado de tentativa”, describió el cuadro de riesgo y pidió prisión preventiva. Sin embargo, el juez Farinazzo Tempestini resolvió dejarla en libertad y fijar como única medida de coerción una prohibición de acercamiento recíproca entre la mujer, su ex pareja y el núcleo familiar.
La respuesta de Barroso a esa resolución fue inmediata. Ese mismo miércoles, cerca de las 18, regresó a la casa del padre de su hija, lo insultó, lo amenazó y le reclamó la entrega de la nena, desoyendo la orden judicial que le impedía mantener cualquier tipo de contacto. La Policía volvió a intervenir y la mujer fue nuevamente detenida.
La segunda audiencia ante el juez se realizó con un escenario agravado. Framini reiteró el pedido de prisión preventiva, sumó el delito de desobediencia judicial y subrayó que el incumplimiento de la perimetral apenas horas después de su dictado revela un alto riesgo de reiteración de conductas violentas.
Del lado de la defensa, las abogadas Silvia Morán y Ximena Bertoli plantearon una lectura distinta. Sostuvieron que el caso debe analizarse en un contexto de violencia de género que, según describieron, atraviesa la vida de Barroso desde la infancia y se profundizó en su vínculo con el padre de la niña. Alegaron que la mujer ha sido víctima de agresiones físicas en esa relación, que se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico y que la separación de su hija agrava su estado emocional.
Las defensoras solicitaron una prórroga de cinco días de detención para reunir prueba y delinear la estrategia. En ese lapso, Barroso permanecerá alojada en un calabozo de una comisaría de Villa Mercedes, a la espera de que el juez defina si hará lugar al pedido de la fiscalía o mantendrá el criterio de otorgar la libertad con medidas alternativas.
Mientras tanto, la causa pone otra vez en primer plano el debate sobre los criterios para otorgar o no prisiones preventivas en hechos de violencia intrafamiliar y de género, el cumplimiento efectivo de las medidas de restricción y las herramientas de protección tanto para las víctimas directas como para las hijas e hijos que quedan en el centro del conflicto. La resolución que adopte el juez en los próximos días será clave para marcar el rumbo del expediente y el alcance de las respuestas institucionales frente a episodios de alto riesgo como este.