Justicia
Piden 4 años de prisión por abuso intrafamiliar y la defensa sostiene que la acusación fue falsa
Un tribunal de Villa Mercedes definirá en las próximas horas el destino judicial de un hombre de Justo Daract acusado de abuso sexual intrafamiliar. La fiscalía solicitó una condena de cuatro años de prisión por el delito de “abuso sexual simple agravado por el uso de un arma”, mientras que la defensa pidió la absolución, al sostener que la imputación no está probada.
La causa se inició en 2020, cuando la madre de un adolescente —identificado como L., para resguardar su identidad— denunció que su hijo le contó haber sido manoseado por su tío y amenazado para que guardara silencio. A partir de esa acusación, el imputado estuvo detenido y luego continuó bajo arresto domiciliario, según se expuso en el debate oral.
Durante los alegatos, el fiscal Ernesto Lutens afirmó que la acusación se sostiene principalmente en la declaración del adolescente en Cámara Gesell, respaldada por un informe psicológico judicial. En ese marco, el representante del Ministerio Público remarcó que el testimonio fue “ubicado en tiempo y espacio” y que, a su criterio, tiene consistencia para tenerlo como prueba central en un delito donde, habitualmente, la evidencia directa es limitada.
El fiscal también pidió que se valore el contexto del adolescente, al señalar que presenta discapacidad auditiva y un retraso madurativo, y sostuvo que ese factor debe tenerse en cuenta al analizar su modo de expresarse y la evolución del relato. Sobre una llamada telefónica mencionada en el juicio —en la que el menor habría reconocido ante una prima que no era verdad lo denunciado—, Lutens planteó que, de existir esa grabación, habría sido consecuencia de “presión familiar”, sin que ello desvirtúe lo declarado en Cámara Gesell.
La defensa, a cargo del abogado Javier Quiroga, sostuvo la postura opuesta: pidió la absolución y cuestionó la solidez del caso. Argumentó que el adolescente habría dado distintas versiones del hecho y que esas variaciones comprometen la confiabilidad del relato. También objetó el modo en que, según su planteo, se condujo parte de la entrevista y la lectura que hizo el informe psicológico judicial.
Otro eje del alegato defensivo fue la existencia de una comunicación grabada entre el adolescente y una hija del imputado, donde —según expuso el defensor— el menor se habría retractado y explicado que hizo la acusación por conflictos familiares previos. En esa línea, sostuvo que faltan elementos determinantes para una condena, entre ellos la ausencia de secuestro del arma que se habría mencionado en la denuncia.
Antes de los alegatos, el imputado declaró y negó los cargos. Dijo que nunca estuvo a solas con el adolescente y que el día señalado había otras personas en la vivienda. También afirmó que no comprende por qué se originó la denuncia y rechazó tener problemas con el alcohol, aunque reconoció haber bebido en un contexto social.
El tribunal integrado por Daniela Estrada, Mauro D’Agata Henríquez y Cintia Martín dará a conocer su decisión luego de evaluar el conjunto de pruebas y testimonios. En juego no está solo una condena o una absolución: el fallo marcará el cierre de un expediente que impactó de lleno en una familia, atravesada por una acusación grave, años de proceso y consecuencias que exceden el ámbito judicial.