Justicia
La madre de Ángel negó haber matado a su hijo y denunció amenazas
La investigación por la muerte de Ángel, el nene de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia en circunstancias que todavía no fueron esclarecidas, sumó este jueves una nueva voz central. Su madre, Mariela, habló por primera vez en público y rechazó de manera terminante las sospechas que se instalaron sobre ella: “Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”, afirmó en una entrevista periodística.
La declaración se produjo en un momento de alta tensión social y judicial. El caso permanece bajo investigación, mientras distintos sectores reclaman respuestas y la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez pidió prudencia y confidencialidad para no entorpecer el proceso. En paralelo, fuentes citadas por la prensa local señalaron que la madre y su pareja siguen siendo investigados.
En su relato, Mariela reconstruyó lo ocurrido el domingo por la mañana, cuando Ángel fue trasladado de urgencia al Hospital Regional. Dijo que cerca de las 7 advirtieron que el niño se había orinado mientras dormía, que lo cambiaron de lugar para acomodarlo y que poco después notaron que no respiraba. Según su versión, intentó hacerle RCP y pidió asistencia médica de inmediato.
La mujer sostuvo además que es la primera interesada en saber qué provocó la muerte de su hijo y negó haberlo agredido. En esa misma entrevista afirmó que tampoco lo dejaron abandonado durante la internación y rechazó las acusaciones lanzadas por el entorno paterno, que en las últimas horas la había señalado públicamente.
Mariela también dirigió sus cuestionamientos hacia Luis, el padre de Ángel. Aseguró que durante el embarazo y después del nacimiento atravesó episodios de violencia, consumo problemático y abandono. Según su testimonio, esa situación derivó en una separación conflictiva, en la pérdida del contacto cotidiano con el niño y en una posterior pelea judicial para recuperarlo.
De acuerdo con su versión, cuando volvió a Comodoro inició los trámites para volver a ver a su hijo y terminó obteniendo la guarda en noviembre. En ese tramo, dijo que incluso pagaba cuota alimentaria y que se esforzó por reconstruir una vida estable para convivir con Ángel. También remarcó que había logrado conseguir trabajo y una vivienda, en medio de un contexto personal y económico adverso.
Otro de los puntos más delicados de su declaración fue el de las amenazas. La madre explicó que no asistió al velorio porque temía por su integridad y la de su familia, y señaló que decidió dejar la casa donde vivía junto a su pareja y su beba de seis meses por miedo a represalias. Esa salida del barrio ya había sido informada por medios patagónicos, que indicaron que ambos abandonaron el domicilio por seguridad.
Mientras la causa avanza y se esperan definiciones periciales clave, el caso sigue rodeado de dolor, acusaciones cruzadas y fuerte conmoción pública. La declaración de la madre no cierra ninguna hipótesis, pero sí reordena el escenario de una investigación extremadamente sensible, en la que la Justicia todavía debe determinar qué ocurrió realmente con Ángel.