Policiales
Murió Mateo, el bebé golpeado y agravarán la imputación contra su padrastro
Mateo, el bebé que permanecía internado en grave estado en Mendoza tras una feroz golpiza, murió este viernes luego de varios días de agonía en el Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti.
El niño, que aún no había cumplido los dos años, había ingresado el 10 de abril a la guardia de urgencias del hospital con traumatismos, compromiso neurológico y lesiones que encendieron de inmediato las alarmas del equipo médico.
Según las primeras pericias, el cuadro era compatible con agresiones reiteradas. A partir de esa información, los profesionales dieron aviso a las autoridades y se abrió una investigación judicial por presunto maltrato infantil.
Por el caso fue detenido Cristian Gonzalo Fragapane, padrastro del bebé. En las últimas horas había sido imputado por el delito de homicidio simple calificado por alevosía en grado de tentativa. Sin embargo, tras la muerte de Mateo, la carátula será modificada.
La situación procesal del acusado se agravará ahora con el fallecimiento del niño. La Justicia deberá avanzar en la reformulación de la imputación y en la reconstrucción de los hechos que derivaron en la internación y posterior muerte del menor.
Durante la investigación también se conoció que Mateo vivía con su madre y la pareja de ella. Además, surgió que el niño ya había sido llevado anteriormente al hospital por lesiones, un dato que forma parte del análisis judicial y sanitario del caso.
Las heridas que presentaba la víctima eran compatibles con el llamado “síndrome de zamarreo”, una forma grave de maltrato infantil que se produce cuando un bebé o niño pequeño es sacudido de manera violenta y repetida.
Ese tipo de agresión puede provocar lesiones neurológicas severas, ya que el cerebro del niño, todavía inmaduro y con músculos del cuello débiles, impacta contra las paredes del cráneo. Las consecuencias pueden ser irreversibles y, como en este caso, mortales.
La muerte de Mateo provocó conmoción en Mendoza y volvió a exponer la gravedad de los casos de violencia contra niños pequeños, especialmente cuando existen señales previas que deben ser detectadas y abordadas a tiempo.
Ahora, la causa continuará con una imputación más grave y con nuevas medidas de investigación para determinar responsabilidades. Mientras tanto, el caso deja una pregunta inevitable sobre los mecanismos de protección de la infancia y la capacidad del sistema para intervenir antes de que la violencia termine en tragedia.