domingo 6 de septiembre de 2026

Política

Kicillof proyecta una PASO contra un candidato de Cristina y crece la interna peronista

El discurso de Máximo Kirchner profundizó la tensión con el gobernador bonaerense. En La Plata descartan una reunión con el líder de La Cámpora y advierten que, sin primarias, el peronismo podría llegar fragmentado a la elección general.
Kicillof proyecta unas PASO contra un candidato de CFK y descarta una reunión con Máximo Kirchner
Kicillof proyecta unas PASO contra un candidato de CFK y descarta una reunión con Máximo Kirchner

La interna del peronismo volvió a quedar expuesta y la relación entre Axel Kicillof y el kirchnerismo atraviesa uno de sus momentos más tensos. El último discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama profundizó las diferencias con el gobernador bonaerense y dejó en claro que no existe, al menos por ahora, una estrategia común para ordenar el futuro electoral del espacio.

En el entorno de Kicillof interpretaron el mensaje del líder de La Cámpora como una señal directa contra una eventual candidatura presidencial del mandatario provincial. La frase sobre el riesgo de volver al Gobierno con alguien que “se coma los mocos” fue leída en La Plata como una crítica abierta al gobernador y como un intento de condicionar la discusión interna.

El Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que contiene al kicillofismo, considera que Máximo Kirchner decidió exponer la fractura, sostener su conducción sobre el sector más duro del kirchnerismo y mantener en circulación la posibilidad de una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner como herramienta de presión política.

En ese clima, cerca del gobernador descartan una reunión con Máximo Kirchner. Sostienen que no existen condiciones para un encuentro productivo después del discurso del sábado y que Kicillof no tiene intención de quedar atrapado en una discusión centrada en reproches del pasado.

La postura es distinta respecto de Cristina Kirchner. En La Plata aseguran que el gobernador sí está dispuesto a conversar con la ex presidenta, pero bajo una agenda vinculada al futuro: la reelección de intendentes, la posibilidad de unas PASO, el desdoblamiento electoral, la deuda, la construcción de una alternativa nacional y la articulación con sectores por fuera del PJ.

El mensaje que transmiten en el círculo cercano de Kicillof es que el gobernador no busca romper con Cristina, pero tampoco aceptar un rol subordinado. No quiere repetir el esquema de Alberto Fernández ni ser señalado como un candidato delegado por otra conducción.

La disputa de fondo pasa por la definición del liderazgo opositor. En el cristinismo sostienen que Kicillof no tiene volumen electoral propio sin el respaldo de Cristina. En el kicillofismo responden que, si la ex presidenta impulsa otro candidato, la salida debe ser una competencia abierta en las PASO.

Ese escenario ya se empieza a proyectar en La Plata. Cerca del gobernador creen que el peronismo no está en condiciones de construir un candidato de consenso y que la única forma de ordenar las diferencias es a través del voto interno.

La hipótesis de una PASO amplia incluiría a Kicillof frente a un candidato avalado por Cristina, y eventualmente a otros dirigentes como Sergio Massa, Guillermo Moreno o Juan Grabois. Para el gobernador, esa competencia permitiría resolver la interna sin forzar una unidad que hoy aparece debilitada.

El problema mayor surgiría si el Gobierno nacional logra eliminar las PASO. En ese caso, el kicillofismo advierte que el peronismo podría llegar fragmentado a la elección general, con varias propuestas compitiendo por el mismo electorado.

En La Plata comparan ese escenario con 2003, cuando distintas expresiones del justicialismo participaron por separado en la elección presidencial. Entonces compitieron Carlos Menem, Néstor Kirchner y Alberto Rodríguez Saá, en una elección que funcionó, de hecho, como una interna abierta.

La falta de acuerdo entre Kicillof y el kirchnerismo duro agrega incertidumbre al futuro del peronismo. Sin una mesa de negociación sólida y con la relación personal deteriorada, las PASO aparecen como el único mecanismo capaz de ordenar una disputa que ya no se disimula.

Por ahora, todo indica que el vínculo entre el gobernador bonaerense y Máximo Kirchner quedó en su punto más bajo. La posibilidad de recomponer dependerá de una decisión política que todavía no aparece en el horizonte y de la capacidad del peronismo para evitar que su interna termine condicionando toda la estrategia electoral.

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