martes 15 de septiembre de 2026

Justicia

Un padre denuncia que no ve a su hijo hace ocho meses y espera una resolución judicial

Jonathan Gil Rey asegura que desde hace seis años atraviesa regímenes comunicacionales provisorios y reclama una definición judicial para recuperar el vínculo con su hijo. También cuestionó denuncias realizadas por su expareja.
"Debe estar preguntándose dónde está papá"
"Debe estar preguntándose dónde está papá"

Jonathan Gil Rey denuncia que hace ocho meses no puede ver a su hijo y reclama una resolución judicial que le permita restablecer el vínculo familiar, después de años de regímenes comunicacionales provisorios y conflictos con su expareja.

Según relató, la relación con la madre del niño terminó meses antes del nacimiento, a mediados de 2019. Hacia fines de ese año, afirmó, comenzaron los impedimentos de contacto y también recibió la primera denuncia por violencia de género.

“Hay muchos hombres que sufren esto de las falsas denuncias. No me interesa entrar en cuestiones de género, yo solamente quiero ver a mi hijo. Quiero que la Justicia tome cartas en el asunto porque vengo sufriendo hace años”, sostuvo.

Gil Rey aseguró que realizó alrededor de una docena de denuncias por impedimento de contacto contra su expareja.

Su abogada, Maira Iglesias, explicó que existe una causa por violencia iniciada a fines de 2024, en la que la Justicia dispuso medidas de restricción entre ambos adultos.

Según detalló la letrada, esas medidas no impedían el vínculo del niño con su padre. También se ordenó que ambos asistieran a tratamiento psicológico, algo que Jonathan afirma estar cumpliendo actualmente.

El hombre sostiene que las denuncias en su contra son falsas y que su expareja debería responder por esas acusaciones. También afirmó que las situaciones de violencia provenían de ella.

Entre los episodios que relató, mencionó uno ocurrido a la salida del Centro Educativo N°8 “Maestras Lucio Lucero”, institución a la que asistía su hijo.

“En la escuela, el año pasado, me lo quitó de las manos y me gritó delante de todos que me iba a mandar a matar. La señorita estaba presente y la regente me hizo ir hasta la comisaría del barrio Tibiletti, donde hice la denuncia”, contó.

De acuerdo con su versión, luego de ese episodio el niño fue derivado a un espacio de acompañamiento psicológico en el Hospital del Sur, aunque el profesional interviniente habría informado después que el menor dejó de asistir.

Mientras tanto, el vínculo entre padre e hijo se mantuvo bajo regímenes de comunicación provisorios, con encuentros pautados los martes y jueves, además de fines de semana por medio.

“Al no estar homologado, funcionaba durante un tiempo. Pero después volvía a dejar de cumplirse y yo tenía que iniciar nuevamente otra denuncia porque otra vez dejaba de verlo”, explicó.

Gil Rey también señaló que cada vez que se establecía un régimen provisorio se citaba a la otra parte, pero que en reiteradas oportunidades no se presentaba, lo que demoraba nuevamente el proceso.

La última vez que vio a su hijo fue un martes, hace ocho meses. Según recordó, fueron a una plaza, jugaron e hicieron la tarea juntos.

Desde entonces, afirmó, la madre lo cambió de colegio y él desconoce actualmente a qué institución asiste.

“Lo único que quiero, pido y deseo es poder ver a mi hijo y estar con él. No sé si hoy él se pregunta: ‘¿Dónde está mi papá?’ o ‘¿Por qué no me viene a ver?’. No es sano ni justo para él”, expresó.

El caso permanece pendiente de una definición judicial que ordene la situación familiar y establezca cómo continuará el régimen de comunicación entre el padre y el niño.