Cripto
De US$24.000 millones a prisión, la caída de Sam Bankman-Fried tras el fraude de FTX
Sam Bankman-Fried pasó en pocos años de ser presentado como uno de los grandes prodigios de las finanzas digitales a convertirse en el protagonista de uno de los mayores fraudes financieros vinculados al universo de las criptomonedas. Fundó FTX, amasó una fortuna estimada por Forbes en unos US$24.000 millones y terminó condenado por utilizar miles de millones de dólares pertenecientes a sus clientes.
Su caída fue tan rápida como su ascenso. FTX llegó a convertirse en uno de los exchanges de criptomonedas más importantes del mundo y alcanzó una valuación de US$32.000 millones. Pero en noviembre de 2022 una crisis de liquidez expuso el agujero financiero de la compañía y desencadenó una corrida de clientes que terminó con la empresa en bancarrota.
La investigación judicial reveló después que más de US$8.000 millones de fondos de clientes habían sido desviados, principalmente hacia Alameda Research, la firma de inversiones también controlada por Bankman-Fried. Ese dinero fue utilizado para cubrir pérdidas, financiar inversiones, comprar propiedades y realizar contribuciones políticas, según estableció la Justicia estadounidense.
Bankman-Fried fue declarado culpable en noviembre de 2023 de siete cargos por fraude y conspiración. En marzo de 2024, el juez federal Lewis Kaplan lo condenó a 25 años de prisión y dispuso además un decomiso cercano a los US$11.000 millones.
Su situación judicial volvió a quedar ratificada este año. El 12 de junio de 2026, un tribunal federal de apelaciones rechazó por unanimidad su intento de anular la condena. Los jueces consideraron que las pruebas presentadas por la Fiscalía eran contundentes y confirmaron tanto el veredicto como la pena.
Actualmente cumple su condena en una prisión federal de baja seguridad en California y, de acuerdo con los registros citados por Reuters, podría acceder a la libertad en 2044. Paralelamente, presentó una solicitud de indulto presidencial, aunque la condena permanece plenamente vigente.
Las inversiones que hoy podrían valer US$100.000 millones
La historia sumó en 2026 una paradoja inesperada. Un análisis publicado por Forbes reconstruyó algunas de las inversiones realizadas por el imperio FTX antes de su derrumbe y concluyó que, si determinadas participaciones no hubieran sido liquidadas durante la quiebra, hoy podrían valer alrededor de US$100.000 millones.
Bankman-Fried había apostado muy temprano por compañías que años después se transformarían en protagonistas del boom tecnológico. Entre ellas aparece Anthropic, desarrolladora de inteligencia artificial, en la que invirtió US$500 millones. También tuvo posiciones en Cursor, SpaceX, Robinhood y Solana.
Uno de los casos más llamativos es Cursor. FTX había invertido apenas US$200.000 por aproximadamente un 5% de la compañía. La participación fue vendida durante el proceso de bancarrota por prácticamente el mismo valor, pero con la explosión posterior de la empresa de inteligencia artificial esa posición llegó a ser estimada en unos US$3.000 millones.
El caso de Anthropic es todavía mayor. La participación adquirida inicialmente por US$500 millones fue vendida por la administración de la quiebra por alrededor de US$1.300 millones. Con las valuaciones alcanzadas posteriormente por la empresa, Forbes calculó que aquella posición, de haberse conservado sin modificaciones, podría haber alcanzado decenas de miles de millones de dólares.
A esas apuestas se sumaban una exposición indirecta a SpaceX, acciones de Robinhood y una importante cantidad de tokens de Solana.
Sin embargo, ese cálculo necesita una aclaración: los US$100.000 millones representan una valuación hipotética de determinadas inversiones del antiguo imperio FTX y no significa que Bankman-Fried tendría hoy automáticamente esa suma como fortuna personal. Algunas participaciones habrían sufrido diluciones, otras pertenecían a sociedades del grupo y gran parte de las inversiones habían sido financiadas con fondos que la Justicia determinó que provenían ilegalmente de clientes.
El talento financiero que terminó detrás del fraude
Antes del colapso, Bankman-Fried había construido deliberadamente una imagen alejada del empresario tradicional. Graduado en Física en el MIT e hijo de profesores de Derecho de Stanford, promovía el llamado “altruismo efectivo” y afirmaba que pretendía utilizar su fortuna para financiar causas sociales.
Al mismo tiempo, FTX desarrolló una gigantesca estrategia publicitaria. La compañía contrató celebridades y figuras deportivas, adquirió los derechos del nombre del estadio del Miami Heat por US$135 millones y colocó anuncios durante el Super Bowl.
Detrás de aquella imagen, la Fiscalía reconstruyó un funcionamiento radicalmente diferente. Alameda tenía privilegios especiales dentro de FTX y podía acceder a los depósitos de clientes mientras Bankman-Fried aseguraba públicamente que esos fondos estaban protegidos.
El tribunal de apelaciones fue contundente al revisar el caso en junio: mientras el empresario afirmaba ante clientes, inversores y reguladores que el dinero estaba seguro, utilizaba FTX para financiar inversiones, propiedades y aportes políticos.
La valorización posterior de Anthropic, Cursor o SpaceX no modificó esa conclusión. Incluso la recuperación de activos por parte de la quiebra y los pagos a acreedores fueron utilizados por la defensa para intentar reducir la dimensión del perjuicio, pero los tribunales rechazaron que una eventual recuperación posterior eliminara el fraude cometido.
La historia de Bankman-Fried terminó así encerrada en una contradicción difícil de ignorar. Tuvo una capacidad poco común para detectar algunas de las empresas tecnológicas que terminarían multiplicando su valor, pero parte de aquellas apuestas fueron financiadas con dinero que no le pertenecía.
El hombre que llegó a valer unos US$24.000 millones podría haber tenido participaciones empresariales valoradas hoy en cifras todavía mayores. En cambio, su patrimonio estimado por Forbes es actualmente de cero dólares y su condena a 25 años de prisión acaba de ser confirmada por la Justicia federal estadounidense.