Investigación científica
Un estudio de la UBA busca detectar trastornos del neurodesarrollo en niños
La Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) trabajan en el desarrollo de un test que, a partir de una muestra de sangre, podría ayudar a detectar trastornos del neurodesarrollo en niños y niñas.
La investigación busca ofrecer una alternativa más accesible frente a los estudios genéticos actuales, que pueden tener costos elevados y no siempre son cubiertos por las obras sociales. La falta de un diagnóstico preciso hace que, en muchos casos, los tratamientos se concentren inicialmente en los síntomas.
El proyecto es dirigido por Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, junto con un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas.
La propuesta consiste en identificar en la sangre determinadas proteínas o moléculas relacionadas con las sinapsis, las estructuras que permiten la comunicación entre las neuronas. Esos elementos podrían funcionar como biomarcadores, es decir, indicadores capaces de alertar sobre la presencia de una determinada alteración.
Uno de los principales objetivos es establecer valores de referencia en personas sanas y luego compararlos con los niveles registrados en niños que presentan trastornos del neurodesarrollo sin un diagnóstico preciso. Una diferencia significativa podría convertirse en una señal para orientar la evaluación médica.
Entre las proteínas estudiadas se encuentran los receptores NMDA, vinculados con la plasticidad sináptica, un proceso fundamental para que el cerebro pueda adaptarse y aprender. Los investigadores ya obtuvieron resultados alentadores en modelos animales y ahora buscan comprobar si el mecanismo también puede funcionar en seres humanos.
La investigación se encuentra actualmente en una etapa de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general. El desafío consiste en determinar si las proteínas o moléculas relacionadas pueden detectarse de manera confiable en la sangre, donde su concentración es mucho menor que en el tejido cerebral.
Para los investigadores, un método de estas características podría evitar la necesidad de recurrir en todos los casos a estudios de secuenciación genómica o equipamiento de alta complejidad. De confirmarse su eficacia, una simple muestra de sangre podría convertirse en una herramienta complementaria para orientar el diagnóstico.
La especialista a cargo del proyecto aclaró que el objetivo no es desarrollar una cura para estas patologías, sino mejorar las posibilidades de diagnóstico y, a partir de allí, favorecer el acceso temprano a tratamientos adecuados.
El trabajo científico apunta así a resolver una de las principales dificultades que enfrentan muchas familias: conocer con mayor precisión qué ocurre con un niño para evitar tratamientos basados únicamente en los síntomas. Si las próximas etapas confirman los resultados obtenidos hasta ahora, el desarrollo podría convertirse en una alternativa de diagnóstico más accesible para pacientes y familias.