Educación
Un informe reveló cómo es la carrera docente en Argentina y cuándo llega la estabilidad laboral
Un nuevo informe puso bajo la lupa la situación laboral de los docentes argentinos y reveló que la estabilidad en la profesión suele llegar después de varios años de trayectoria. Según el estudio, más de la mitad de los docentes menores de 25 años trabaja como suplente, mientras que la titularización se consolida recién con el paso del tiempo.
El análisis fue elaborado por Cecilia Veleda, de CIPPEC, junto con Federico del Carpio y María Sol Alzú, de Argentinos por la Educación. Para reconstruir la trayectoria profesional docente se analizaron los estatutos de las 24 provincias, los regímenes previsionales, datos de la Encuesta Permanente de Hogares y los cuestionarios docentes y directivos de Aprender 2025.
Uno de los principales datos muestra que el 52% de los docentes menores de 25 años se desempeña como suplente. La estabilidad llega progresivamente: entre los 30 y 39 años, el 40% alcanza la titularidad, mientras que un 39% todavía continúa como suplente.
Recién en el grupo de 40 a 49 años la titularidad pasa a ser mayoritaria. En ese rango, el 61% de los docentes tiene un cargo titular, aunque casi cuatro de cada diez todavía no alcanzaron esa condición.
El informe también analiza la evolución salarial. Los ingresos promedio aumentan un 42% entre los 25 y 34 años respecto del primer tramo de la carrera y alcanzan su punto máximo entre los 45 y 54 años, cuando son un 93% superiores a los registrados entre los 18 y 24 años.
Otro de los aspectos destacados es el acceso a cargos jerárquicos. Según la investigación, transcurren en promedio cerca de 15 años desde el primer desempeño frente al aula hasta la consolidación de la titularidad. Para quienes aspiran a cargos directivos, el recorrido suele extenderse aún más: estos puestos representan alrededor del 10% del total y generalmente se alcanzan cerca de los 50 años.
La investigación también pone el foco en las diferencias entre provincias. Argentina no tiene una única carrera docente, sino 24 sistemas jurisdiccionales, cada uno regulado por su propio estatuto. Las principales diferencias aparecen en los requisitos de ingreso, los mecanismos de puntaje, los ascensos y las condiciones para desarrollar la carrera profesional.
En ese sentido, el estudio señala que nueve jurisdicciones establecen una edad máxima para comenzar a ejercer la docencia, con límites que van de los 35 a los 50 años, aunque existen excepciones vinculadas con la antigüedad previa.
El informe también advierte que las posibilidades de crecimiento profesional sin abandonar el aula son todavía limitadas. Históricamente, el principal camino de ascenso fue hacia cargos directivos y de supervisión, mientras que existen menos alternativas de carrera horizontal que permitan asumir nuevas responsabilidades y obtener reconocimiento profesional permaneciendo frente a los estudiantes.
En el nivel primario, además, la profesión mantiene una fuerte presencia femenina. Los datos de Aprender 2025 indican que el 89,5% de quienes enseñan en sexto grado son mujeres y el 10,5% son varones.
El estudio plantea así un panorama nacional atravesado por diferencias jurisdiccionales y por una carrera en la que la estabilidad laboral suele llegar después de largos años. Para las provincias, el desafío aparece no solo en garantizar el acceso a la docencia, sino también en ofrecer mecanismos de desarrollo y reconocimiento profesional a lo largo de toda la trayectoria.