Inteligencia artificial
Según un estudio, la IA homogeneiza la escritura y puede borrar las huellas de la personalidad
La inteligencia artificial está modificando la manera en que millones de personas escriben y, según una nueva investigación, también podría estar haciendo que sus textos se parezcan cada vez más entre sí. Un estudio de la Universidad del Sur de California (USC) detectó que los modelos de lenguaje tienden a conservar las ideas originales, pero las expresan mediante fórmulas más comunes y menos diversas.
La investigación, publicada en la revista científica Nature Human Behaviour, analizó más de 880.000 textos de diferentes géneros y contextos. Entre ellos hubo publicaciones de Reddit, artículos periodísticos, trabajos académicos, ensayos, publicaciones en redes sociales y discursos políticos.
Los investigadores también realizaron pruebas con tres modelos de inteligencia artificial: GPT-3.5, Llama 3 70B y Gemini Pro. Les solicitaron que reescribieran miles de textos producidos originalmente por personas y luego compararon las versiones.
El resultado fue contundente. En el 87% de los casos, el contenido de los textos originales y sus versiones generadas por IA tuvo una similitud semántica superior al 95%. Es decir, las herramientas mantuvieron prácticamente intacto el significado, aunque modificaron la manera de expresarlo.
Pero el cambio no fue solamente estilístico. Los investigadores determinaron que la reescritura mediante modelos de lenguaje redujo entre 21% y 50% la variación en la complejidad de la escritura. La tendencia apunta a que los sistemas privilegian construcciones lingüísticas más frecuentes y dejan de lado expresiones menos habituales.
El fenómeno también fue observado al comparar textos publicados antes y después de la aparición de ChatGPT. El equipo encontró una caída sostenida de la diversidad lingüística en distintos conjuntos de datos a partir de noviembre de 2022, cuando comenzó a expandirse masivamente el uso de estas herramientas.
La preocupación de los investigadores va más allá de la estética de la escritura. Las diferencias en el modo de utilizar palabras y construir frases pueden contener información sobre la identidad, la personalidad y determinadas características de una persona.
Después de que los textos fueran reescritos por inteligencia artificial, los sistemas utilizados para analizar características personales fueron, en promedio, seis puntos porcentuales menos precisos. Algunas asociaciones lingüísticas vinculadas con determinados rasgos se debilitaron, mientras que otras permanecieron.
Entre las relaciones que se volvieron menos evidentes aparecieron las vinculadas con el uso de pronombres y la extraversión, las referencias a los amigos y la lealtad, y las menciones al futuro y la edad. En cambio, algunas asociaciones relacionadas con emociones negativas, religión, pureza, género y determinados patrones sociales resistieron mejor la transformación.
El estudio también plantea una dimensión cultural. Según los investigadores, los modelos de lenguaje pueden favorecer estilos asociados con determinadas culturas y reducir matices propios de otras tradiciones lingüísticas. Si millones de personas utilizan las mismas herramientas para corregir o reformular sus textos, esa tendencia podría terminar reduciendo la diversidad con la que las distintas comunidades expresan sus ideas.
Las posibles consecuencias alcanzan ámbitos sensibles. Los autores advierten que la escritura asistida por inteligencia artificial podría volver menos confiables las evaluaciones basadas en el lenguaje en áreas como la psicología, la salud mental, la selección de personal y los servicios personalizados.
El hallazgo no significa que toda escritura realizada con IA pierda necesariamente su identidad. El impacto depende del grado de intervención de la herramienta y de cuánto de la producción final conserve las decisiones lingüísticas del autor.
La investigación abre así un nuevo debate sobre una tecnología que ya forma parte de la vida cotidiana. Mientras la inteligencia artificial facilita la escritura y permite producir textos con rapidez, los científicos ahora advierten que su uso masivo también podría estar haciendo más difícil reconocer aquello que durante siglos permitió distinguir una voz de otra: la forma particular de decir las cosas.