Polémica en redes y TV
Tras los dichos de Iúdica, Wanda Nara negó “aval narco” y difundió chats de producción
La controversia estalló luego de que, en Polémica en el Bar (América), Mariano Iúdica sugiriera que el videoclip “O Bicho Vai Pegar” se habría filmado con “aval” del Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. Minutos después, el conductor moderó sus dichos y habló de permisos locales “de seguridad” habituales en grandes producciones.
Frente a la repercusión, Wanda Nara respondió en sus redes y exhibió capturas de una charla con Evelin, productora del video, donde se subraya que el rodaje se hizo en São Paulo —y no en Río de Janeiro— y dentro de un marco artístico y social.
“Lo sé, todo viene de los mismos que instalan cosas que nada que ver”, escribió la mediática al compartir los mensajes. La productora, por su parte, le remarcó: “Wan, ¿te das cuenta que nos quieren ensuciar en la TV? (…) La favela donde grabamos rescata gente de la calle para hacer música”.
El eje de la discusión se montó sobre una confusión geográfica y política: mientras las imágenes televisivas remitían a la violencia desatada en favelas de Río, la producción del clip fue en barrios populares de São Paulo, con articulación local de espacios culturales. “Deberías aclarar que la favela donde grabamos es en São Paulo”, le sugirió la productora en otro tramo del chat.
Nara presentó “O Bicho Vai Pegar” como su debut musical y acompañó la publicación de las capturas con un mensaje de tono conciliador, aunque tajante en la desmentida. “Todo viene de los mismos”, insistió, atribuyendo la versión a una operación mediática.
El caso cruzó fronteras entre showbiz y seguridad, con resonancia en Argentina y Brasil. En ese marco, la aclaración sobre jurisdicciones (São Paulo vs. Río de Janeiro) no es un detalle menor: desactiva cualquier presunción de “aval” de grupos criminales y recoloca el hecho en un rodaje con permisos culturales y comunitarios. La polémica expone, además, la fragilidad de los relatos virales y la necesidad de verificación antes de asociar producciones artísticas con el crimen organizado.