Economía
Aires acondicionados y boleta de luz cómo bajar el consumo sin pasar calor
El aire acondicionado suele ser el equipo que más empuja la boleta de luz en verano. En ese escenario, Edesal compartió una serie de consejos para “cuidar la energía y el bolsillo”, centrados en hábitos simples y en el mantenimiento básico del equipo. A la vez, un técnico en refrigeración advirtió que un aparato exigido o mal cuidado no solo enfría peor: también consume más.
Uno de los puntos clave es la limpieza de los filtros. Según explicó la distribuidora, un equipo sin mantenimiento puede llegar a duplicar su consumo energético. El procedimiento recomendado empieza por lo esencial: apagar y desenchufar el aire, retirar la tapa frontal, extraer los filtros plásticos y lavarlos con agua tibia y una pequeña cantidad de detergente neutro. Luego, se los deja secar por completo y se colocan nuevamente para que el equipo quede listo.
Edesal también sugirió evitar el uso simultáneo de electrodomésticos de alto consumo, una medida que ayuda a reducir picos de demanda en el hogar y mejora el funcionamiento general de la red eléctrica, especialmente en los momentos de mayor exigencia del sistema.
Desde el punto de vista técnico, Ernesto Heredia —especialista en refrigeración— remarcó que lo más efectivo es realizar un mantenimiento profesional al menos una vez al año, preferentemente antes del inicio del verano. “Con un buen mantenimiento, el equipo trabaja de manera más holgada, no se fuerza y el consumo de energía baja notablemente”, explicó.
Ese chequeo incluye la limpieza de filtros, el control de capacitores, la revisión del evaporador, el condensador y el compresor, además de verificar la carga de gas y el estado de las cañerías. Heredia advirtió que si el equipo tiene baja carga de refrigerante, el motor debe esforzarse más para alcanzar la temperatura deseada y ese trabajo extra se traduce en mayor consumo.
En cuanto al uso diario, el técnico aconsejó una temperatura de entre 23 y 24 grados, mantener los ambientes cerrados para evitar pérdidas de frío y desenchufar los equipos cuando no se utilicen. Son medidas simples, pero consistentes: reducen el gasto, alivian el desgaste del aparato y ayudan a sostener un consumo más estable durante los días de calor.