domingo 11 de octubre de 2026

Deportes

La confesión de Laegreid opacó el bronce y sacudió al biatlón en Baréin

Tras ganar el bronce en el biatlón individual de 20 km, el noruego Sturla Holm Laegreid admitió en TV que fue infiel a su pareja y rompió en llanto. Su testimonio eclipsó parte del festejo en una jornada que también tuvo el oro emotivo de Johan-Olav Botn.
El atleta noruego que ganó una medalla en los Juegos Olímpicos confesó que le fue infiel a su novia
El atleta noruego que ganó una medalla en los Juegos Olímpicos confesó que le fue infiel a su novia

El biatlón dejó este martes una escena poco habitual en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026: minutos después de subirse al podio, el noruego Sturla Holm Laegreid (28) confesó en una entrevista en vivo que había sido infiel a su novia y que atravesaba “la peor semana” de su vida. La declaración, realizada ante la emisora estatal NRK, se viralizó de inmediato y desplazó el foco del resultado deportivo hacia el impacto personal de sus palabras.

Laegreid acababa de obtener su primera medalla olímpica individual con el tercer puesto en los 20 kilómetros, por detrás de su compatriota Johan-Olav Botn, que se quedó con el oro, y del francés Éric Perrot, que obtuvo la plata. En ese contexto, el atleta dijo que había cometido “mi mayor error” tres meses atrás y sostuvo que decidió “contarlo todo” con la esperanza de poder recomponer el vínculo.

La confesión abrió también un debate sobre el momento elegido. El exbiatleta y múltiple medallista olímpico Johannes Thingnes Bø, hoy analista, cuestionó la oportunidad del anuncio en plena cobertura del podio y con la competencia aún en primer plano. Laegreid, por su parte, insistió luego en que no sabía si había sido “la decisión correcta”, pero que sintió que debía intentarlo “hasta el final”.

En paralelo, la prueba tuvo otro componente emocional fuerte. Botn, campeón olímpico, dedicó su victoria a su compañero de equipo Sivert Guttorm Bakken, fallecido a fines de diciembre, y lo evocó durante el tramo final de la carrera. El gesto y sus declaraciones posteriores marcaron la ceremonia y reforzaron el clima de conmoción que atravesó la jornada.

Más allá del episodio mediático, el resultado confirmó el dominio noruego en la disciplina y la solidez de Francia con Perrot en el podio. Pero el eco de las horas siguientes dejó una conclusión incómoda para el deporte: incluso en la cima olímpica, un micrófono abierto puede cambiar la escena, reordenar titulares y convertir una medalla en un segundo plano.